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Con motivo del segundo aniversario de la reapertura de la línea de “La
Robla”, la Asociación Amigos del Ferrocarril de Gijón “Don Pelayo”,
organiza un viaje conmemorativo en tren especial de FEVE, durante los
días 2 y 3 de Abril (sábado y domingo).
Leyendo la edición digital “El Ferrocarril” de nuestra Asociación Amigos
del Ferrocarril de Almería (ASAFAL), de la que tengo el honor de ser
Socio Fundador, me enteré de dicho viaje.
Inmediatamente me puse en contacto con el Sr. Presidente de la
Asociación “D. Pelayo” para de esta manera formar parte de los
afortunados que tendrían el inmenso placer de realizar dicho viaje.
Desde ese momento hasta que terminó el evento en la madrugada del día 4
en León, tuvimos todo tipo de atenciones tanto por parte de su
Presidente como por los demás compañeros de Gijón.

Realmente esta andadura empezó para mí unos días antes, concretamente el
pasado miércoles 30 de marzo en la estación “INTERMODAL” de Almería,
contigua a la antigua estación del ferrocarril, verdadera joya
monumental que está profundamente ligada a la historia de nuestra
ciudad, y además figura en el emblema de nuestra asociación (asafal).
Como podéis imaginar salí junto con mi esposa, en tren TRD con destino
a Sevilla (este viaje será de los últimos que estos trenes realizarán,
pues en unos días serán sustituidos por los NESIOS). El viaje duró cinco
horas aproximadamente varias paradas y finalizando en Sevilla-Santa
Justa, donde hice algunas fotos, tanto del material rodante como de las
partes más importantes de sus instalaciones a las que pude acceder, y a
continuación el resto del día lo destiné a visitar esta encantadora
ciudad, capital de nuestra querida Andalucía.
El jueves 31 de marzo después de dejar el hotel nos dirigimos a la
estación de Santa Justa para coger el AVE con destino a Madrid. A la
hora prevista se inició el viaje cuya duración fue de dos horas y
veinte minutos que se nos hizo en un abrir y cerrar de ojos, ya que el
personal de RENFE de este tren nos ofreció prensa, bebidas, aperitivos
e incluso el almuerzo. En Atocha después de hacer las fotos que estimé
oportunas, nos trasladamos al hotel, para dejar el equipaje y dedicar el
resto del día a recorrer la capital de España.
A las 8 de la mañana del viernes 1, salimos de la estación de Chamartín
hacia Gijón en TALGO. Las vistas a lo largo del recorrido eran por
momentos cada vez mas impresionante y muy especialmente, cuando
estábamos atravesando el Puerto de Pajares en los tramos que había
entre túnel y túnel, parecía que estábamos volando en una inmensa nube
de algodón y en otros veíamos a nuestros pies un paisaje tan sólo
reflejado en las mil y una noches.
Si hasta este momento estaba contento, cuando pisé Gijón y visité el
Museo del Ferrocarril, empecé a alucinar y como un niño pequeño no sabía
que foto hacer ni que tocar o subirme, lo cierto fue, que se me fue la
tarde sin que me diese cuenta. Después de esta visita nos fuimos por las
tabernas, mesones y bares que hay junto al paseo marítimo, escanciando
cuanta sidra nos pidió el cuerpo y disfrutando de un variado picoteo que
nos dejó en las regiones etéreas y nunca mejor dicho.
Por fin llegó el deseado sábado día 2 de abril y tras dirigirme a la
estación de cercanías de FEVE, contacté con los compañeros de Gijón,
los cuales nos acomodaron en uno de los cinco coches BB-5300 que junto
con dos coches salón de época, un coche cafetería perfectamente equipado
y un furgón de equipajes remolcados por una potente locomotora diesel
formaron el tren conmemorativo, que el primer día nos llevaría a Bilbao,
a la que llegaríamos pasadas las 22 horas.
Nada mas subir al tren empecé a conocer compañeros de todas partes de
España e incluso de otras naciones que al igual que nosotros habían
tenido la dicha estar en este tre, donde los compañeros de Gijón nos
facilitaron todo tipo de atenciones, prensa, almuerzo tipo pinic
y disponer de la cafetería que permaneció abierta durante todo el
viaje.
El paisaje que se divisaba a través de los hermosos ventanales de los
coches era impresionante, así como las paradas que efectuábamos en
algunos pueblos del recorrido para hacer fotos del material
ferroviario, talleres e
instalaciones.
Yo destacaría entre las paradas mas importantes las que hicimos en
Arriondas, Ribadesella, Unquera, Santander y Bilbao entre otras,
llamándome especialmente la atención el ver como en alguno de los
momentos del recorrido en vía doble, éramos adelantados o adelantábamos
a algún tren que iba en el mismo sentido; o ver como al llegar a
Unquera, nos encontramos con unas vías que nos cruzaban
perpendicularmente y concretamente nuestro tren procedió a la maniobra
para incorporarnos a una de esas vías cambiando el sentido de la marcha.
Me di cuenta como nuestra vía se cruzaba con alguna línea de RENFE y
en las curvas muy cerradas el efecto óptico nos hacía creer que nuestra
propia máquina pretendía darnos alcance. Considero de justicia destacar
como en estas tierras se quiere el ferrocarril, teniendo las vías e
instalaciones ferroviarias en permanente estado de conservación y
renovación, con estaciones remozadas, y vías que se reponen con
traviesas de madera a la antigua usanza. ¡Dios mío! Cuanto tienen que
aprender en Almería aquellos que en un pasado muy reciente nos cerraron
el maravilloso ferrocarril del Almanzora, nos suprimieron el expreso de
Madrid, etc.

A lo largo del recorrido, TVE nos acompañó preparando un reportaje, al
objeto de emitirlo en las noticias de las comunidades autónomas por las
que pasábamos. A mí concretamente me hicieron una entrevista en una de
las estaciones del recorrido, sentado en unas traviesas de madera en la
que me pidieron que manifestase mi opinión sobre este evento; no dudé
en contestar cuantas preguntas me hicieron y terminé la entrevista
haciendo una breve descripción de Almería, de sus gentes, monumentos,
gastronomía y de nuestra asociación, e invité a todos los televidentes a
visitar nuestra tierra, aprovechando el Congreso, los Juegos del
Mediterráneo o en cualquier otra ocasión que les fuese propicia. Más
tarde, entrada la noche llegamos a Bilbao donde nos dirigimos al hotel y
vimos como pasaban junto a nosotros unos tranvías modernos, rápidos y
silenciosos.
El domingo 3 de abril, salimos de Bilbao sobre las 9,30 horas para hacer
el tramo hasta León correspondiente a la ruta de La Robla, parando en
algunas estaciones como, Balmaseda, Espinosa de los Monteros,
Montesclaros, etc.
Sin embargo la parada mas larga la hicimos en Mataporquera, un pequeño
pueblo donde concurría también una línea de RENFE con su correspondiente
estación totalmente diferente a la de FEVE, donde almorzamos la típica
“olla ferroviaria” a semejanza de la que los maquinistas preparaban en
el hogar de las antiguas máquinas de vapor.
Terminado el suculento almuerzo retornamos a la estación para continuar
el viaje, pero nos encontramos con la sorpresa de que la máquina se nos
había estropeado y el arreglo de la misma conllevaba su traslado a los
talleres de León. Este hecho inesperado cambió en parte los planes
previstos, algunos compañeros que tenían que incorporase al día
siguiente a sus trabajos subieron a los regionales, y yo como no tenía
prisa alguna, en unión de otro grupo que se encontraban en
circunstancias parecidas a las mías decidimos quedarnos a esperar que
nos remolcasen y así mientras tanto en las dos hacíamos fotos y veíamos
pasar los distintos trenes en uno y otro sentido. La doble tracción
compuesta por dos máquinas 1500, salieron pasadas las 21 horas y no
hicieron ninguna parada hasta que llegamos a León a las dos de la
madrugada del lunes. El hecho de salir de noche sin poder contemplar tan
bellos y variados paisajes no nos amilanó lo mas mínimo ya que la
mayoría nos trasladamos al vagón cafetería y disfrutamos de una amena
convivencia amenizada por buena música, barra libre y una que otra
partidita. Cuando llegamos a León nos despedimos de los compañeros y
muy especialmente de los miembros de la asociación de Gijón a los cuales
agradecí las atenciones recibidas y les felicité por la perfecta
organización de tan maravilloso viaje.
El lunes día 4 de abril dejamos León y ese mismo día llegamos a Almería
en TALGO rondando la media noche, con la mirada perdida en los recuerdos
que tan gratos momento nos habían proporcionado.
José Antonio Ruiz, socio de ASAFAL
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