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El 1 de Noviembre de 1971 la
empresa Tranvías Eléctricos de Granada S.A. (en adelante TEGSA) se
convertía en concesionaria de transporte público por carretera, tras
acordar el Consejo de Administración el abandono definitivo de la
explotación tranviaria a partir de 1º de Agosto de ese año, y
solicitar la transformación de las dos líneas con carácter de
tranvía interurbano, Granada-Armilla-Churriana de la Vega-Gabia la
Grande y Granada-Maracena-Albolote-Atarfe, en líneas de autobuses.
Era el comienzo de un nuevo negocio y a la vez el final de una gran
empresa que movilizó la mayor parte de los viajeros y las mercancías
de Granada capital, su vega, el Valle de Lecrín y el puerto de Motril,
y que fue durante largos años el símbolo de la modernidad y la riqueza
en la provincia de Granada.
En el año del centenario de su inauguración y del treinta aniversario
de su desaparición del paisaje granadino, sirva este artículo para
recordar brevemente la historia de los tranvías granadinos, lo que
supuso para los pueblos que los vieron pasar, señalar el desarrollo,
importancia y singularidad de su red y para reivindicar la vuelta de
este medio de transporte no contaminante como alternativa de
comunicación para la Aglomeración Urbana de Granada.
El 24 de Diciembre de 1903 se constituyó en Zaragoza la sociedad
anónima "Tranvías Eléctricos de Granada", al comprar D. J.
Nicolás de Escoriaza y Fabro (un industrial y financiero zaragozano
vinculado a los negocios ferroviarios (entre ellos la conocida fábrica
Carde y Escoriaza, de donde salieron la mayoría de los tranvías
granadinos)) a la "Tramways Electriques de Murcie et de Grenade,
Socyete Anonyme", la concesión otorgada a D. Emilio Esteban
Casares el 25 de Agosto de 1896 y cedida a la "Compañía Anónima
de Tranvías de Granada", la cual había sido vendida previamente
al empresario Edmond Faye y que luego la transfirió a la sociedad belga
representada en Granada por Antonio Comyn.
El 7 de Julio de 1904 fueron inauguradas las dos primeras líneas de la
red urbana (Línea de Cocheras o Estaciones (Puerta Real-San Lázaro) y
Línea de la Bomba (Plaza Nueva-Bomba)), así como las ‘especiales’
a las estaciones de ferrocarril de Andaluces y del Sur y a los toros,
entrando en servicio las dos restantes de la concesión inicial a lo
largo de ese año (Línea de Santa Juliana (Humilladero- Azucarera de
Santa Juliana (28-08-1904)) y Línea de San Antón (Puerta Real-
Fábrica del Gas Lebón (final de San Antón) (14-11-1904)). Ya desde el
23 de Diciembre de 1904 los tranvías de todas las líneas llegaron
hasta Plaza Nueva.
Concebida como una empresa para el transporte de viajeros y mercancías
(este servicio fue inaugurado el 31-01-1905) de la capital granadina,
muy pronto se presentó la necesidad de completar la red urbana con
nuevas líneas y de extender la red tranviaria con objeto de movilizar
un mayor volumen de viajeros y mercancías. En este contexto, la
floreciente industria azucarera (con varios ingenios funcionando en la
Vega) y las penosas comunicaciones de los pueblos cercanos a Granada
crearon la coyuntura ideal para que la empresa de tranvías se decidiera
a iniciar una serie de planes de expansión que finalizaron 24 años
después, convirtiéndola en el principal referente de la economía
granadina y en una de las más importantes de su tipo en España.
La red urbana se fue completando con la prolongación de la línea de La
Bomba hasta el Ventorrillo de La Pulga (final de la Avda. de Cervantes
(18-06-1905)); la construcción de la línea al bosque de la Alhambra
(22-12-1907), pasando por la estrecha calle de la Colcha, el populoso
barrio del Realejo y Las Vistillas de Los Ángeles (tramo inaugurado el
25-12-1905), y siguiendo por el Caidero y la Antequeruela en donde la
vía era de cremallera tipo Riggenbach para poder salvar las fuertes
rampas de hasta el 13% (siendo el único caso de tranvía de cremallera
en España); la línea de la Gran Vía en vía doble (09-06-1914), que
formaba parte de la línea interurbana a Maracena y Atarfe, y mejoraba
considerablemente el trazado por Alhóndiga y San Juan de Dios; varios
apartaderos para industrias; y la realización de pequeñas obras
(cruces, raquetas, etc.) que facilitaran los servicios tranviarios,
disponiendo en 1922 de un total de 17.658,84 metros.
Del mismo modo, en 1907 se inaugura la central hidroeléctrica de
Monachil, propiedad de la Compañía, concedida a perpetuidad y que le
garantiza sobradamente el suministro de su red, siendo una de las pocas
empresas de su ramo que disponen de producción propia.
A la vez fueron iniciándose dos líneas interurbanas a partir de la
prolongación las líneas urbanas de Santa Juliana y Cocheras, llegando
a Armilla (02-04-1910), Churriana de la Vega y Gabia La Grande
(23-11-1912), y a Maracena (22-03-1914), Albolote y Atarfe (24-12-1917)
respectivamente.
El interés de Escoriaza, por entonces, era el de promover nuevos
negocios en otros lugares y que aumentara a su vez la cartera de
clientes de la factoría Carde y Escoriaza, por lo que a partir de
Agosto de 1908 la dirección de la Compañía fue encomendada a D.
Alfredo Velasco Sotillos, ingeniero militar de reconocida reputación, y
se fueron dando los pasos para ceder el control a un nuevo Consejo de
Administración compuesto de capital granadino y un grupo inversor suizo
vinculado a la sociedad del acumulador Tudor. Para 1912, estaba
completado el relevo y se trasladó el domicilio social a Granada.
A partir de aquí, la Compañía de Tranvías inició un programa de
expansión comarcal con objeto facilitar el movimiento de viajeros y
poner al servicio de las industrias un medio eficaz de transporte. Tras
inaugurar las dos primeras líneas con carácter de tranvía
interurbano, se optó por un nuevo modelo constructivo de líneas que
resultó ser muy ventajoso: concesiones con carácter de Ferrocarril
Secundario, es decir, un híbrido de ferrocarril explotado con material
tranviario. Este aspecto tenía una serie de importantes ventajas: se
alargaba el período concesional, permitía la construcción de las
líneas en explanación propia, reducía considerablemente el coste fijo
de la instalación y era muy ventajoso en cuanto a explotación se
refiere por su eficacia y rapidez de transporte.
Del mismo modo se realizó el correspondiente pedido de material móvil
(vagones de mercancías, tranvías de ejes tipo cerrado y tranvías de
bogies) con el que afrontar las nuevas necesidades que se presentaban.
Hasta aproximadamente finales de la década de los 20, TEGSA dispuso del
siguiente material móvil:
INVENTARIO DE MATERIAL MÓVIL (1904-20)
|
TIPO VEHÍCULO |
UNIDADES |
NUMERACIÓN |
FABR. CAJAS |
FABR.MECÁNICA |
|
Tranvías ejes (abiertos) |
14 |
1-14 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Tranvías ejes (cremallera) |
2 |
15-16 |
Carde y Escoriaza |
SLM Winterthur |
|
Tranvías ejes (cerrados) |
5 |
17-21 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Tranvías bogies |
8 |
22-29 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Remolques (2 modelos) |
23 |
20-adelante |
Carde y Escoriaza |
- |
|
Vagones (2 modelos) |
66 |
- |
Carde y Escoriaza |
- |
Fuente: elaboración propia a
partir de anuarios, memorias y datos de hemeroteca, varios años.
Así, la expansión comarcal iniciada con las líneas interurbanas antes
mencionadas, se va completando con la llegada en 1914 (19-09) a
Santafé, continuando cinco años más tarde hasta El Jau y Chauchina
(29-01-1919). La línea interurbana de Atarfe continuó por el
importante eje fabril situado junto a Sierra Elvira (04-08-1918) hasta
la entrada de Pinos Puente (20-10-1918) (la estación de Pinos y el
enlace con la Azucarera del Rosario se efectuó algunos años después.
Para principios de 1919, Tranvías Eléctricos de Granada ya tenía casi
conformada su red de líneas en la Vega de Granada, a la que se unieron
dos nuevas líneas: la de Alhendín (partiendo de Armilla) y La Zubia
(partiendo de Granada y pasando por Huétor Vega y Cájar), inauguradas
el 16-02-1921 y el 30-04-1921 respectivamente.
No obstante, las pretensiones de la Compañía trascienden los límites
de Granada y su Vega, y las miras se instalan rápidamente en Motril, en
los tráficos que se puedan captar a través de su puerto, su fértil
vega y la industria azucarera de caña, así como en la producción
agrícola y minera del Valle de Lecrín, La Alpujarra y la Sierra de
Lújar. En Junio de 1920 se aprueba en Junta General Extraordinaria el
proyecto de Fc. Secundario a Dúrcal. En la memoria realizada por
Alfredo Velasco y presentada a los accionistas, se destaca lo siguiente:
"Está a punto de terminar el programa que esta Sociedad trazó en
el año 1916, pues de todas las líneas proyectadas en la vega sólo
resta poner en servicio las de La Zubia y Alhendín, que se inaugurarán
en muy breve plazo, entendiendo, por lo tanto, que ha llegado el momento
de extender nuestra red hacia la costa y a ser posible sin interrumpir
ya los trabajos hasta llegar a Motril, en cuyo momento habremos
realizado, sin duda alguna, la obra de mayor utilidad para la
región".
A partir de aquí, se inicia un segundo plan de expansión en el que se
observa un interés desmedido por el tráfico de mercancías y la
producción industrial. Dicha expansión coincide con la entrada en el
Consejo de Administración de personajes vinculados a las altas finanzas
de la España de entonces: Banco Herrero, Hispano-Americano, Vizcaya y
Urquijo, además del Hispano Suizo. La composición del mismo se hizo
pública en 1924, aunque años atrás se observan movimientos en esa
nueva línea, como la constitución de dos nuevas sociedades hermanas y
estrechamente vinculadas a los proyectos de TEGSA: Fuerzas Motrices del
Valle de Lecrín (FMVL en adelante), en 1921 para la producción de
energía hidroeléctrica en las centrales de Dúrcal e Izbor, y Dipor
Transportes Directos, en 1922 y que ofrece transporte de mercancías
entre Granada y las principales ciudades del levante español a través
de líneas marítimas con el puerto de Motril y servicios puerta a
puerta combinando el ferrocarril a Dúrcal (en pocos años a Motril
según sus previsiones) y el transporte por carretera.
La pretensión de llevar el tranvía a Motril se vio envuelta en una
serie de circunstancias que no permitió la tan ansiada conexión
ferroviaria con el litoral granadino. El primer tramo hasta Dúrcal fue
inaugurado en 1924 (18-07) y puso en comunicación a los pueblos de
Otura, Padul (10-02-1923) y Marchena (10-03-1924), tras modificar el
trazado y ser sustituidos dos túneles y un puente de hormigón por el
impresionante viaducto de estructura metálica sistema cantilever
desmontado en la línea del Ferrocarril Baza-Guadix por deslizamiento
del terreno en el Barranco de Gor. El puente, sin contar los estribos,
tiene una longitud de 188,23 metros.
El proyecto de expansión a Motril llevaba asociado otros proyectos
complementarios que hicieran frente a la creciente demanda en el
tráfico de mercancías y viajeros. Tal es el caso del aumento de
material móvil (tanto de mercancías como de viajeros), la
electrificación de la línea a una tensión acorde a la distancia a
salvar (1200 V); la preparación y dotación de los elementos necesarios
en la subestación de El Padul, en particular la sala de baterías de
acumuladores, siendo en su momento la subestación más moderna de
España; la construcción de nuevas cocheras, frente a las anteriores,
que alberguen además las oficinas y el archivo de la Compañía así
como la estación de mercancías. El hablar en este período de
mercancías, siempre en primer lugar, y luego de viajeros, no es casual.
Se observa un interés, que ahora podemos decir, desmedido por el
tráfico que se genere en el eje Lecrín-Alpujarra-Costa granadina, lo
que se va a traducir en una serie de decisiones que van a marcar el
curso de los acontecimientos en el devenir de esta Compañía.
Respecto al material móvil, en el intervalo de la década de los 20 se
produce un incremento orientado a dotar convenientemente la línea de
Dúrcal y afrontar los tráficos de mercancías en toda la red comarcal,
como se anota en el siguiente cuadro:
INVENTARIO DE MATERIAL MÓVIL (1920-1930)
|
TIPO VEHÍCULO |
UNIDADES |
NUMERACIÓN |
FABR. CAJAS |
FABR.MECÁNICA |
|
Tranvías ejes (abiertos) |
14 |
1-14 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Tranvías ejes (cremallera) |
2 |
15-16 |
Carde y Escoriaza |
SLM Winterthur |
|
Tranvías ejes (cerrados) |
5 |
17-21 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Tranvías bogies |
8+3 |
22-32 |
Carde y Escoriaza |
Thomson-Houston |
|
Remolques (cerrados) |
23 |
20-adelante |
Carde y Escoriaza |
- |
|
Tractores bogies (merc.) |
4 |
101-104 |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Tractores ejes (merc.) |
7 (10) |
105-114 (?) |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Vagones (2 modelos) |
66+140 |
- |
Carde y Escoriaza |
- |
Fuentes y notas: elaboración
propia a partir de anuarios, memorias y datos de hemeroteca, varios
años. En negrita el incremento de material móvil en el período
señalado.
A la vez que se trabaja en la
finalización del tramo Alhendín-Dúrcal, se realiza estudio y
replanteo previo del tramo Dúrcal- Puerto de Motril por Lanjarón y
Orgiva, solicitándose concesión del tramo Vélez de Benaudalla- Puerto
de Motril. Además, se aprueba en Juntas General Extraordinaria de
Accionistas de 1º de Abril de 1923, la construcción de dos nuevas
líneas, complementando a las ya construidas de Santafé y La Zubia, por
un lado, desde Chauchina a Fuente Vaqueros y por otro, de Huétor Vega a
Monachil.
En el intervalo de tiempo desde la inauguración del tramo completo a
Dúrcal (18-07-1924), a la que asistió el subsecretario de Fomento,
Gral. Vives, hasta la celebración de una nueva Junta General
Extraordinaria de Accionistas en 18 de Diciembre de ese año, hubo una
serie de movimientos y replanteos de situación que culminaron en un
cambio de rumbo sobre la conexión a Motril. En dicha Junta se acordaron
los siguientes puntos:
- Modificación de los Estatutos de la Sociedad
para poder acudir a la subasta de las obras para la finalización
del Puerto de Motril.
- Aumento del número de consejeros de la
Sociedad.
- Emisión de 4.200.000 ptas. en acciones y
4.000.000 ptas. en obligaciones de la Sociedad.
- Construcción de un cable aéreo de Dúrcal a
Motril y Orgiva y línea férrea de Chauchina a Láchar, así como
la adquisición y construcción del material móvil y demás
instalaciones propuestas (construcción de nuevos muelles,
apartaderos y vías en la red actual y aumento de instalación
eléctrica en algunas secciones de la primitiva red, en relación
con las futuras necesidades de tráfico).
Según parece, el elevado coste
de llevar el FC a Motril fue una razón de peso, aunque es necesario
destacar que la visita del General Vives fue de alguna determinante.
Testimonios de antiguos empleados, hablan de luchas comerciales con el
Puerto de Málaga. Si a ello unimos que la etapa de Gobierno de Primo de
Rivera, que, aunque muy expansiva, no favoreció la construcción de
nuevas líneas de vía estrecha y el hecho de que el ministro de Fomento
(D. Diego Benjumea y Burín, Conde de Guadalhorce, impulsor del famoso
Plan Guadalhorce de Obras Públicas), fuera malagueño, llevaron a TEGSA
a optar por una solución más viable económicamente y que entroncaba
muy bien con su política expansiva hacia el transporte creciente de
mercancías. En una conferencia ofrecida en Motril por el ingeniero de
TEGSA, D. Antonio Bastos, el diario El Defensor de Granada recoge lo
siguiente: "Como es natural, se pensó en el ferrocarril, pero
éste depende de la concesión del Estado, que no puede comprometer sus
fondos en una obra tan costosa. Teniendo, pues, en cuenta estas
dificultades, y como la Sociedad General de Tranvías no tenía
capitales suficientes para la realización de este fc., y caso de
haberlos tenido no podía comprometerlos en esa obra, se pensó en la
construcción de un cable aéreo desde Dúrcal a Motril, que resolviera
todos estos inconvenientes, siendo a la vez la solución más rápida
del actual problema de comunicaciones."
Seguidamente, se inicia la construcción del cable, cuya maquinaria es
contratada a la casa italiana Ceretti y Tanfani, se siguen las obras de
las líneas aprobadas, se finaliza definitivamente la línea de Pinos
Puente (estación de viajeros, muelles y empalme con la Azucarera Nueva
del Rosario), se inauguran las nuevas cocheras y estación de
mercancías y se finalmente otorga la concesión de un ferrocarril
solicitado en la primera etapa expansiva, conocido como de
circunvalación, que conectaría la línea de Gabia con la de Santafé a
través de Purchil y la Azucarera del Puente de los Vados, y ésta a su
vez con la de Pinos Puente a la altura de la estación de ferrocarril de
Atarfe.
El cable aéreo es inaugurado el 17 de abril de 1927, contando con la
asistencia de los ministros de Fomento (Sr.Conde de Guadalhorce) y de
Gracia y Justicia (Sr. Galo Ponte). El ramal a Orgiva fue inaugurado en
1929, contando con una longitud total de 33,156 kilómetros. También en
ese año, se unifica la tensión en la línea de Dúrcal a 600 V. En los
dos siguientes años a la inauguración del cable, se observa un alza
constante en las mercancías transportadas, y el Consejo de
Administración de TEGSA, en su afán de expansión industrial y de
búsqueda de nuevos tráficos (convenio con la Azucarera del Genil para
la fabricación de azúcar y establecimiento de bases para el transporte
de mineral desde las minas del Cerro del Conjuro en Busquístar), decide
embarcarse en la creación de sendas industrias azucareras y de
superfosfatos con las que obtener beneficios por transporte y por
producción industrial. El acuerdo fue ratificado en Asamblea
Extraordinaria de 14 de Marzo de 1929, acordándose una ampliación de
capital de 5.670.000 ptas.
Mientras, las quejas de los usuarios eran continuadas por la
desorganización del servicio, la prioridad prestada al tráfico de
mercancías y el mal estado del material móvil de viajeros. El Defensor
de Granada lo expresaba así: "Recogiendo el sentir popular,
nosotros tenemos que decir de un modo claro y terminante que se impone
una rectificación por parte de la Empresa de Tranvías. Hay que renovar
sin pérdida de tiempo el material, retirando de la circulación los
coches viejos e inservibles. Hay que fijar horarios exactos para no
perjudicar ni molestar al público. Hay que servir las distintas líneas
interurbanas en condiciones que satisfagan las necesidades de los
pueblos interesados. Hay que guardar al viajero las consideraciones que
merece, atendiendo sus reclamaciones y velando por su comodidad. En una
palabra, hay que hacer todo lo que hoy no se hace."
En 1930 se realiza un encargo de nuevas cajas para tranvías a la
fábrica Carde y Escoriaza para sustituir los tranvías urbanos de peor
estado. La sustitución supone en la práctica una renumeración del
material móvil, que unido a la posterior adquisición en 1939 de 6
tranvías interurbanos también a Carde y Escoriaza deja el inventario
conformado como sigue a continuación:
INVENTARIO DE MATERIAL MÓVIL (1930-1940)
|
TIPO VEHÍCULO |
UNIDADES |
NUMERACIÓN |
FABR. CAJAS |
FABR.MECÁNICA |
|
Tranvías ejes (1930) |
12 |
1-12 |
Carde y Escoriaza |
General Electric |
|
Tranvías ejes (cremallera) |
2 |
15-16 |
Carde y Escoriaza |
SLM Winterthur |
|
Tranvías ejes (cerrados) |
5+2 |
13-14,17-19,24-25 |
Carde y Escoriaza |
General Elctric |
|
Tranvías bogies |
12+6 |
20-23,26-39 |
Carde y Escoriaza |
General Elctric |
|
Remolques (cerrados) |
18 |
20-adelante |
Carde y Escoriaza |
- |
|
Tractores bogies (merc.) |
4 |
101-104 |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Tractores ejes (merc.) |
7 (10) |
105-114 (?) |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Vagones (2 modelos) |
206 |
- |
Carde y Escoriaza |
- |
Fuentes y notas: elaboración
propia a partir de anuarios, memorias y datos de hemeroteca, varios
años. En negrita el incremento de material móvil en el período
señalado.
Sin embargo, la crisis mundial de
1929, la inestabilidad política que desemboca en la proclamación de la
Segunda República el 14 de Abril de 1931 y la cada vez menor
importancia del cultivo de la remolacha y de la producción azucarera en
la Vega de Granada, jugaron negativamente en las pretensiones de TEGSA,
que no obtuvo una sola peseta de beneficio y los tráficos de
mercancías cayeron en picado. El déficit acumulado en 1931 y 1932 es
muy importante, por lo que se acuerda la suspensión de pago de los
cupones de las obligaciones hipotecarias, se negocian nuevos créditos
con los que hacer frente a los acreedores y se procede a la enajenación
de los activos relacionados con la producción industrial. Se presenta
un convenio a los obligacionistas, pero éste es rechazado por el
Juzgado, ya que no todas las series en circulación obtuvieron la
mayoría de adhesiones. Mientras se apelaba contra dicho fallo, un
pequeño grupo de obligacionistas instó la suspensión de pagos que fue
aprobada el 30 de Octubre de 1933.
A pesar de los intentos subsiguientes para conseguir un acuerdo que
normalizara la situación, el Alzamiento Nacional y la posterior Guerra
Civil se interpusieron, impidiendo cualquier tipo de mejora en la crisis
en la que estaba sumida TEGSA. Esta situación supuso además la
retirada de los principales inversores en el Consejo de Administración
y la dimisión del Director General, Alfredo Velasco.
Ya en 1940 se consiguió un acuerdo en el que los acreedores asumían la
gestión de la Sociedad como accionistas preferentes, y cuyos títulos
serían amortizados gradualmente. Los antiguos propietarios recibían
acciones ordinarias y no asumirían el control de la gestión hasta que
no se hubieran amortizado todas las acciones preferentes. El acuerdo fue
ratificado por el Juzgado en 1943, y la nueva situación, considerada
como transitoria, se alargó ininterrumpidamente hasta el final de la
Sociedad como empresa tranviaria.
La situación de profunda crisis en la que estaba inmersa TEGSA, no
permitió completar las concesiones de líneas pendientes de
construcción, ni afrontar en lo sucesivo nuevos proyectos acordes con
la expansión de la ciudad de Granada (tal es el caso de la
urbanización del Camino de Ronda que preveía el tendido de doble vía
para la circulación tranviaria). Únicamente se consiguió llevar el
tranvía hasta Fuente Vaqueros el 09-08-1939, línea que estaba
prácticamente terminada desde aproximadamente 1930.
Los años 40 y 50 fueron los años dorados de los tranvías en Granada.
Se observa una creciente demanda de viajeros tanto en las líneas
urbanas como en las interurbanas, manteniéndose en cifras anuales en
torno a los 20 millones de viajeros. La Compañía hace frente a esta
situación adquiriendo en 1942 a precio de saldo 20 tranvías urbanos
retirados del servicio por la Sociedad Madrileña de Tranvías, y
reformándolos por completo en los talleres de la Sociedad TEGSA. A su
vez, en los años siguientes, y hasta 1957 se inicia un programa de
remozamiento del material móvil consistente en la puesta a punto de
todos los motores, el conveniente entretenimiento de las cajas y la
construcción de nuevas series a partir de cajas metálicas de nuevo
diseño preparadas en los propios talleres de TEGSA. El inventario de
material móvil quedó finalmente así:
INVENTARIO DE MATERIAL MÓVIL (1940-1971)
|
TIPO VEHÍCULO |
UNIDADES |
NUMERACIÓN |
FABR. CAJAS |
FABR.MECÁNICA |
|
Tranvías ejes (serie e) |
12 (6) |
1-12 |
Carde y Escoriaza |
General Electric |
|
Tranvías ejes (serie e.1) |
20 (0) |
40-60 |
TEGSA |
Siemens-Schuckert |
|
Tranvías ejes (cremallera) |
2 (0) |
15-16 |
Carde y Escoriaza |
SLM Winterthur |
|
Tranvías ejes (cerrados) |
7 |
13-14,17-19,24-25 |
Carde y Escoriaza |
General Electric |
|
Tranvías tipo 19 (serie f) |
4+1(4) |
13,17,19 y 25 |
TEGSA |
General Electric |
|
Tranvías bogies |
18 |
20-23,26-39 |
Carde y Escoriaza |
General Electric |
|
Tranvías bogies (serie d) |
9 (9) |
21,27,29,33-37,39 |
Carde y E./TEG. |
General Electric |
|
Tranvías bogies (serie d.1) |
6 (6) |
28,31,38 |
TEGSA |
General Electric |
|
Tranvías bogies (serie d.2) |
3 (6) |
20,22,23,26,30,32 |
TEGSA |
General Electric |
|
Remolques (serie g) |
18 (20) |
20-adelante |
Carde y Escoriaza |
- |
|
Tractores bogies (serie a.) |
1 (1) |
101 |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Tractores ejes (serie b) |
7 (3) |
106-114 |
TEGSA |
Bergische-Stalh |
|
Vagones (serie c) |
206 (80) |
- |
Carde y Escoriaza |
- |
Fuentes y notas: elaboración
propia a partir de Automotores Españoles (1992), Tranvías de Granada
(2000), memorias, datos de hemeroteca, documentos de empresa y
testimonios de empleados, varios años. A partir de la supresión del
servicio urbano en 1959, se fueron dando de baja progresivamente los
tranvías dedicados a este servicio. Entre paréntesis las unidades en
servicio al traspasar el material a FEVE.
Las mercancías, sufrieron un importante descenso situándose en cifras
en torno a las 10-15.000 tm. anuales. Se invirtieron nuevos esfuerzos en
mejorar el funcionamiento y capacidad del cable aéreo, pero los gastos
de explotación superaban un año tras otro a los ingresos. La
Compañía mantuvo contactos con la Dirección General de Ferrocarriles,
Tranvías y Transportes por Carretera para arbitrar algún tipo de
fórmula que permitiera el mantenimiento del servicio. Nada se
consiguió y la dificultad para obtener recambios y materiales debido al
bloqueo internacional al que estaba sometido el país, así como las
constantes averías, forzaron a la empresa a tramitar el expediente de
caducidad de la concesión y paralizar definitivamente el servicio en
Julio de 1948 a raíz de una importante avería. No obstante, no se
autoriza el final de la concesión hasta 1953, tras numerosos trámites
burocráticos y constantes requerimientos para reanudar la actividad.
Esta fue la tónica general de TEGSA en los años 40 y 50, atados de
pies y manos por su situación financiera que les impedía endeudarse a
largo plazo y por una situación política y económica (posguerra y
franquismo) que nada favorecía el desarrollo normal de la actividad en
sus diferentes vertientes (obsolescencia tecnológica y dificultades de
renovación debido al bloqueo internacional y a restricciones para
importar materiales; limitaciones en las subidas de tarifas; constante
pérdida de valor productivo por el alto coste de las materias primas,
la inflación y la política oficial de contención de precios; la
imposición de las Bases de Trabajo por las cuales aumentaban las cargas
laborales en porcentajes desmedidos y sin contraprestación alguna,
bueno sí, únicamente el aumento de tarifas, lo que provocaba a su vez
un retraimiento de la demanda de viajeros por la escaso poder
adquisitivo de la población en general).
No obstante los años 50 apuntaban tiempos mejores, pero una empresa de
servicio público como TEGSA dependía constantemente de las decisiones
de la Administración, que en muchos casos fueron perjudiciales a los
intereses de la Compañía y, en ocasiones, cuanto menos arbitrarias. En
este sentido y tomando las palabras de Nuñez: " De este modo tanto
el Ministerio de Trabajo como el Ayuntamiento de Granada asumieron un
especial protagonismo en este capítulo final de la historia de
TEGSA".
Por lo que respecta al Ayuntamiento, la etapa de los 50 con el alcalde
Sola supone el inicio de la gran expansión urbana de Granada. Pero
TEGSA queda al margen de todos los grandes proyectos para la ciudad, que
además veía el paso de los tranvías por el centro histórico como un
anacronismo. El nuevo concepto de modernidad venía representado por la
pujante industria nacional del motor diésel, favorecida especialmente
por el Régimen franquista: las ciudades pronto se llenaron de
vehículos Seat, camiones Barreiros y autobuses Pegaso. Así las cosas y
aduciendo también mejoras en la pavimentación de la ciudad, el
servicio urbano fue suprimido en 1º de Junio de 1959, salvo en las
líneas 10 y 11, que fueron recortadas: Triunfo-Alhóndiga-San Antón y
Puerta Real-Bomba respectivamente y que se mantuvieron hasta 1969.
A partir de entonces, TEGSA explotó las líneas urbanas con autobuses
arrendados al Ayuntamiento, procedentes de un cupo asignado por el
Estado. Esta situación se mantuvo hasta 1962, en donde el Ayuntamiento
convocó el concurso de adjudicación del servicio de autobuses urbanos
con carácter general y en régimen de exclusividad, ya que operaban en
el resto de la ciudad otras pequeñas empresas de transporte. A dicho
concurso, como no podía de otra forma concurrió TEGSA, avalada por su
larga experiencia en la explotación de transportes urbanos. Sin
embargo, el concurso fue adjudicado en Octubre de ese año a Transportes
Rober, S.A., propiedad de Guillermo Robles, un general de aviación muy
cercano al Palacio del Pardo, que ya se había hecho con la concesión
de transporte en Valladolid, Linares y el barrio de la Concepción en
Madrid. Seguidamente TEGSA negoció la caducidad de las concesiones
urbanas, que estaban próximas a su fin, dedicándose únicamente al
transporte suburbano.
Aunque aquí también se encontró pronto con problemas. El transporte
por carretera había mejorado mucho desde que se inauguraron las
primeras líneas suburbanas, en donde únicamente había caminos, muchos
de ellos intransitables en épocas de lluvia. Por ello, la competencia
de la carretera era un factor muy a atener en cuenta, sobre todo el que
ejercían los taxis piratas por el mismo precio y en la mitad de tiempo.
Desde la Administración competente poco o nada se hacía, más
pendiente de suprimir y desmantelar que en invertir y modernizar. Por
otro lado algunas líneas interurbanas no servidas por las líneas de
tranvías, empezaban a estrenar cómodos y rápidos autobuses. El
público en general empezaba a ser conquistado por este medio. Y
empresas como Alsina Graells S.A., muy asentada en el Sureste Andaluz,
estaban esperando su oportunidad.
En lo concerniente al Ministerio de Trabajo, en Julio de 1962 se crea
una comisión interministerial de Hacienda, Trabajo, Obras Públicas e
Industria con objeto de estudiar un aumento salarial sin poner en
peligro la viabilidad de las empresas explotadoras. No obstante el
objetivo último era el de promover una profunda reforma que determinó
el final de la gran mayoría de los ferrocarriles de vía estrecha.
En ese punto, el Consejo de Ministros aprobó el 7 de Diciembre de 1962
una subida salarial y la unificación de la reglamentación laboral y la
determinación de los planes de modernización convenientes para adecuar
aquellos ferrocarriles viables económicamente. El plan presentado por
TEGSA fue aprobado en Julio de 1963, pero la realidad es que se
facultaba al Ministerio de Obras Públicas para establecer los criterios
de explotación, el régimen jurídico de las compañías y para
controlar directamente el control de los planes de modernización. Al
mismo tiempo, EFE (Explotación de Ferrocarriles del Estado) se
transforma en FEVE con el objetivo de reordenar y mejorar el servicio de
ferrocarriles de vía estrecha, pero con competencias par decidir sobre
el cierre de líneas. El argumento de fondo que se baraja en FEVE para
los cierres son el agotamiento de la vía estrecha en los países de
Europa Occidental por no adaptarse a la competencia ejercida por el
transporte por carretera, salvo servicios metropolitanos de ciudades con
grandes densidades de población.
Todo esto supuso en la práctica que TEGSA, asimilada al régimen de los
ferrocarriles de uso público, debía dotarse de un fondo especial de
casi 3 millones de pesetas, lo cual alteraba profundamente la estructura
de costes de la empresa. Con este panorama, el Consejo de
Administración decidió el abandono de la explotación
ferro-tranviaria, tras haber mantenido contactos con el Ministerio de
Obras Públicas para arbitrar algún tipo de solución.
Conforme a la ley TEGSA solicitó concesión para el transporte por
carretera en las líneas con carácter de tranvía interurbano, y la
explotación del resto de líneas fue asumida por FEVE desde Agosto de
1971. Los cambios introducidos en la propia estructura de FEVE en 1972
adecuaron los instrumentos para cerrar el mayor número de líneas
posible de su competencia. Finalmente, los días 20 de enero y 14 de
Febrero de 1974 fueron clausuradas las líneas a Dúrcal (línea 1) y
Pinos Puente (línea 2), y a Fuente Vaqueros (línea 3) y La Zubia
(línea 5), respectivamente, aún reconociendo Feve que las líneas de
La Zubia y Fuente Vaqueros eran rentables. Hubieran bastado algunas
mejoras en la infraestructura y el material móvil para devolver la
eficacia y haber mantenido este medio de transporte económico y
ecológico en las líneas interurbanas.
El desmontaje y achatarramiento de todas las instalaciones y material
móvil fue adjudicado a la empresa Trashorras y García Arquero, siendo
eliminado todo aquello que no fuera hierro, acero o cobre. Cómo únicos
elementos que recuerden su presencia se conservan 2 tranvías
interurbanos, uno urbano, un remolque torre para trabajos de catenaria
(en posesión de José Mª Valero), dos puentes (Dúrcal y Pinos Puente)
y el túnel de La Romera (bajo el Cerro del Mono) en la línea de
Dúrcal, entre Otura y Padul.
Triste final para un medio de transporte eficaz que tuvo plena vigencia
(a pesar de las circunstancias adversas) durante los 70 años que
circuló por las líneas granadinas, y que aún despierta entre la gente
un sentimiento de simpatía y añoranza.
AGRADECIMIENTO
Dar las gracias a todas aquellas
personas que de un modo u otro han facilitado la tarea de escribir este
artículo: Antonio Aguilera (ASAFAL), José Cantero (q.e.p.d.), Agustín
Castillo, Domingo Cuéllar (ASAFAL y FFE), Manuel Fernández (q.e.p.d.),
Miguel Giménez, José Antonio Gómez, Jordi Ibañez, Francisco Merelo,
Gregorio Nuñez, Amadeu Parera, Javier Piñar, Víctor Lara.
FUENTES
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Anuario Industrial y comercial de Granada y su
provincia. José Sicilia, Imprenta Ed.Urania, Granada.
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Tipografía Comercial, Granada.
Diario El Defensor de Granada, años 1904-1930.
Revistas Reflejos y Granada Gráfica, varios
años.
Archivo General de la Administración:
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instalaciones a que se refieren las cuentas del Activo del balance de
1922", Granada, 07-11-1923. AGA OP caja 19.709.
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