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Asociación
de Amigos del Ferrocarril de Almería |
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| OPINIÓN: DOMINGO CUÉLLAR Pedro Mena Enciso Publicado en el IDEAL de Almería el 16 de diciembre de 2003 |
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HACE ya algunas semanas que tuvo
lugar la presentación de la obra: 'Los Transportes en el Sureste Andaluz
(1850-1950)', cuyo autor es el historiador almeriense Domingo Cuéllar
Villar. Se trata de la tesis doctoral defendida por este investigador en
el campus de la Universidad de Almería en junio de 2002. El personaje
merece toda nuestra atención y admiración porque viene a representar el
premio al esfuerzo y a la dedicación. Efectivamente, Domingo comenzó su
carrera profesional desde abajo, como maquinista de Renfe y, a partir de
ahí, con humildad y constancia llegó a terminar la carrera de Historia
en la UNED. Compaginó estudios y trabajo, fue como dijo su director de
tesis, el profesor Sánchez Picón, «ferroviario antes que historiador
del ferrocarril» y, por tanto, ha dedicado muchos años al tren.
Actualmente desarrolla su labor investigadora en al Archivo Histórico
Ferroviario (Fundación de los Ferrocarriles Españoles) y es profesor de
Historia Económica en la Universidad Autónoma de Madrid. El libro
constituye un magnífico estudio del transporte mecanizado, como Alsina
Graells, y empresas ferroviarias, como la Compañía de los Caminos de
Hierro del Sur de España. Dedica muchas páginas a presentarnos cómo se
creó y desarrolló la red de transporte en el sureste andaluz, en torno a
la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, y sus efectos sobre el
histórico aislamiento de una región con escasas infraestructuras. Es
curioso constatar que hasta finales del siglo XIX no llegó el tren a
Almería, Soria y Teruel, últimos rincones del país en disfrutar de este
romántico medio de transporte. La provincia de Almería, por otra parte,
presentaba una actividad económica ligada a la minería del plomo y del
hierro, a la uva o al esparto, productos orientados a la exportación que
hicieron posible la mejora de los transportes muy entrado ya el siglo XX.
Así, en la época que da inicio al estudio de este libro, desplazarse de
Almería a Madrid se convertía en una verdadera odisea, pues era
necesario utilizar diversos medios de transporte (barco y diligencias) e
invertir hasta una semana en el viaje. En 1950, fecha de finalización de
la obra, la aparición del ferrocarril y la automoción permitieron
recorrer el trayecto en menos de 15 horas. |
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