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Recientemente, la Mesa de las
Infraestructuras ha propuesto al Gobierno de esta Nación, que todavía se
llama España, la modificación del trayecto de la vía de Alta Velocidad,
a su paso por nuestra provincia. Las razones no pueden ser más peregrinas
e incongruentes. Se pretende alejar la vía de los núcleos de población,
cuando debería ser a estos mismos núcleos de población, a los que diera
un servicio.
Alejar la vía de San Isidro y Campohermoso, sustrae a estas poblaciones
la posibilidad de tener en un futuro más o menos próximo, un servicio de
cercanías o regional, con la importancia que esto tiene en una comarca
como la de Níjar, a la que le espera un gran crecimiento.
De la misma manera, alejar la vía de Vera, Cuevas y Pulpí, municipios en
constante crecimiento, les roba también la posibilidad de tener un acceso
a un tren regional que les comunicara en 10 minutos con Lorca y en media
hora tanto con Murcia como con Almería.
Se aduce que la vía entorpecería el desarrollo urbanístico de estas
zonas, como si las mismas vías hubiera que instalarlas después de
urbanizadas todas estas superficies. ¿En qué manual de urbanismo dice
que hay que poner la infraestructura de transporte después de urbanizar
la zona?
Por otra parte, la alternativa propuesta, con una orografía endiablada,
exigiría unos desmontes y rellenos mucho más costosos, y al mismo
tiempo, por ir en zona despoblada, disminuiría las posibilidades de
explotación.
Un ejemplo de los despropósitos, es el enorme crecimiento de Roquetas de
Mar. El triángulo formado por Aguadulce Roquetas - El Parador es un
ejemplo de crecimiento con infraestructura de transporte deficitaria. Se
esta formando una población que a medio plazo, va a igualar a la de la
capital, sin más transporte público que un servicio de autobuses sujeto
a las incidencias de tráfico en una antigua carretera y en una autovía
de dos carriles por sentido, saturada de tráfico.
Una línea de cercanías que una el Poniente con la capital, es una
necesidad, habida cuenta de que serviría también para exportar productos
hortofrutícolas por vía férrea, lo cual podría descongestionar las
carreteras de una buena parte de camiones, que las deterioran a pasos
forzados. Hoy día, una línea férrea en el Poniente sería mucho más
cara por la sencilla razón de que las expropiaciones serían mucho
más costosas.
La explotación de cercanías es la más rentable RENFE. Ignorar esto, es
hipotecar el futuro del desarrollo de nuestra provincia, y apostar por el
eterno déficit en toda clase de infraestructuras. Por todo ello me atrevo
a preguntarme si los miembros de la mesa de las infraestructuras
representan y expresan de verdad los intereses generales de los municipios
de Níjar, Vera y Cuevas, o más bien representan los intereses
sectoriales de los promotores inmobiliarios con negocios en esos términos
municipales.
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