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100 años y dos días después de la salida del tren inaugural hacia el
viaducto del Salado para hacer realidad la unión de los dos extremos de
la línea de Linares a Almería, la Asociación de Amigos del Ferrocarril
de Almería y sus acompañantes, hacíamos lo propio, aunque esta vez el
viaje era más corto y el horario más benévolo que entonces: 7.25 h.,
para llegar a la estación de Fiñana sobre las 8.40 h., después de haber
cruzado en la estación de Santa Fe-Alhama con el tren Estrella Sierra
Nevada procedente de Madrid.
Cosa rara por esta tierra, el día amaneció
cubierto de nubes que rápidamente empezaron a descargar una ligera
llovizna antes de partir desde la estación de Almería, lo que no
amedrentó a los viajeros, sitio que dieron más ambiente a la Jornada que
nos quedaba por vivir, pues el agua que viene del cielo gusta a los
almerienses.
En el viaje de ida comenzarnos a repartir
los obsequios que tanto Regionales Renfe de Andalucía como Grandes Lineas
nos facilitaron para la ocasión: pins, recortables del tren, pegatinas,
caramelos, bolígrafos,..., con la consiguiente algarabía de los
numerosos pequeños y, por qué no decirlo, también de los grandes.
Casi
sin darnos cuenta llegarnos a la estación de Fiñana, a 942 metros de
altitud, última de la provincia de Almería y punto de partida del TREN
DEL CENTENARIO como tal. Ya nos hubiera gustado hacer el viaje completo
entre Linares (Baeza empalme) y Almería. pero conjugar los actos en las
estaciones con la excesiva duración del mismo lo hacían inviable.
No llovía, hacía un frío intenso y el
paisaje era delicioso con las cumbres de Sierra Nevada cubiertas de nieve.
Y mientras llegaba el café con leche y el pan recién hecho con aceite de
la almazara fiñanera que el alcalde nos prometió, la banda de música
del pueblo nos amenizaba la espera con su repertorio; podíamos admirar
una locomotora de vapor vivo 030 a escala y a Imagen del modelo inglés
Simple que D. José Ferrer García había traído ex profeso desde Baza
(Granada) para la ocasión, y disfrutar de la conversación con los amigos
al tiempo que aspirar el aire purísimo de esos parajes.
Antes de partir se descubrió una placa
conmemorativa en el edificio de la estación, nos calentamos con el
desayuno campero y nos despedimos de las gentes de Fiñana que poblaban el
andén. A las l0'40 h. el tren pitó varias veces y, ya engalanado para la
ocasión, iniciamos el descenso para buscar el mar.
La cabina de conducción tenía
"overbooking", sobre todo de críos; los pasillos eran un
constante ir y venir de los viajeros; el interventor de Regionales picaba
los billetes hechos para la ocasión; se conversaba animadamente, .... De
pronto. cuando atravesábamos el impresionante viaducto de Santa Fe,
alguien dijo: "Mirad: nos están grabando con una cámara desde un
coche a toda velocidad por el antiguo puente metálico". Enseguida,
todo el tren comenzó a saludar y a jalear al intrépido reportero, que no
era otro que mi buen amigo Carlos Salvador filmando el viaje íntegro.
Hicimos la entrada en la estación de Gádor.
en donde nos recibió el máximo representante del pueblo y, después de
su
pequeño discurso institucional y el de Jesús Martínez, presidente de
ASAFAL, a los acordes del himno nacional, se procedió a descubrir la
placa de mármol conmemorativa en el edificio de la estación. Aplausos,
tronar de cohetes, y un bullicioso andén era el espectáculo que se podía
contemplar, algo, por desgracia, inusual en ese lugar.
La despedida fue dulce, pues dulces
naranjas del valle del Andarax nos regalaban unas bellas gadorenses antes
de subir al tren como recuerdo de nuestro paso por su pueblo.
Y la lluvia arreció.
Entrábamos en la recta final y el ambiente
estaba ya caldeado; el maquinista apagaba las luces en el interior de algún
túnel, con el consiguiente griterío del personal, y nos disponíamos a
hacer la entrada triunfal en la bellísima estación de Almería.
Las 12'25 h. El andén estaba repleto de
gente y nos esperaban los representantes del Ayuntamiento y Diputación
Provincial. entre otras autoridades, para recibir al tren y darnos la
bienvenida. Y a los sones de la banda de música se descubría la tercera
placa en un lugar privilegiado del hermoso edificio de la estación para
perpetua memoria del centenario.
Los discursos se convirtieron en
reivindicaciones para que Almería pueda contar en el siglo XXI con unas
infraestructuras ferroviarias acordes con su potencial económico, sobre
todo con el tan ansiado corredor mediterráneo, y que no ocurra como en el
pasado, que tuvo que esperar más de 30 años para ver llegar el camino de
hierro. Y para culminar la jornada, el grupo de baile Virgen del Mar nos
deleitó con su actuación en el vestíbulo, para después degustar el ágape
que nos ofreció en el mismo escenario el Ayuntamiento de la capital.
Este día será inolvidable para todos los
que hemos tenido la suerte de vivir este acontecimiento que solamente se
vive cada 100 años. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería
quiere agradecer a todos los que han hecho posible esta celebración y
desea que muy pronto tengamos que asistir a otro acontecimiento: la
llegada del Euromed hasta esta tierra.

Un nutrido grupo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería,
y otras personalidades relacionadas con nuestro ferrocarril, posan
junto a la placa conmemorativa recién descubierta en el andén de la
estación de Almería.
14 de marzo de 1999.
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