|
En las
postrimerías de Sierra Alhamilla, municipìo de Pechina (Almería), existía
un pequeño Ferrocarril minero que llegaba hasta el puerto de Almería. Su
historia comienza con el transporte de mineral de hierro a lomos de mulos
o tirados por carros con tres mulos en línea.
El transporte sobre mulos era lento, peligroso y poco rentable hasta el
puerto de Almería, sobre todo cuando llovía y las ramblas presentaban el
peligro de las riadas.
Ésta era una de las razones por las que el dueño de las minas, el Sr.
William Dexter Marvel, de Nueva York, propusiera la creación de esta línea.

Las labores en las minas comenzaron a rendir una
cantidad significativa de mineral, lo que sucedió en forma paralela con
el ferrocarril, que comunicaba esta cuenca con el puerto de Almería. En
concreto se puso en explotación la mina cartagenera, en el término de
Rioja, que produjo en el año 1880 110 toneladas (E.M.E., 1880, pag. 42).
El primer proyecto fracasó por razones administrativas a la hora de
construir la línea y realizar las necesarias expropiaciones de tierras.
La R.O. de junio de 1880 aprobó el segundo proyecto, y a continuación
llegaron las primeras traviesas, raíles y otros materiales para la
construcción de la línea, todo procedente de Estados Unidos, que fueron
descargados de un buque anglosajón.
En 1881 se concede la autorización para emprender
las obras de la línea, además hubo problemas con los propietarios de los
terrenos por donde había de pasar la vía.
Dos años después (1883), la sociedad optó por
abandonar el laboreo de los yacimientos y la construcción del ferrocarril
cuando ya se había realizado una ímportante inversión e instalado parte
de la línea.
En 1886 se pusieron en actividad las minas,
demarcando otras concesiones en la sierra y avivando la instalación del
ferrocarril.
En 1891 se firmó la escritura en favor de D. Manuel Requena Fernández,
representante de la casa "H. Borner y Cía.", domiciliada en
Londres. Con un capital de 100.000 libras, los resultados fueron en un
principio muy alentadores, terminándose de construir la línea del
ferrocarril.
En 1892 se instaló un cable aéreo de 1,6 km desde
la estación del Chorrillo (al pie de la sierra de Alhamilla) a las minas
de los baños termales. Además se pusieron en explotación nuevos
yacimientos en Alfaro (en la misma sierra, término municipal de Pechina)
a los que se dotó de otro cable aéreo de 6 km de longitud y que
comenzaron a dar productos en 1894.
En 1895 la casa Borner se declara en suspensión de
pagos, paralizando los trabajos de la cuenca.
En 1898 las minas y ferrocarril pasan a manos M Sr.
Thomas Morell, director gerente de The Gergal Railway and Mines Co.
Ltd., en Almería.
En 1907 la casa Morell vendió todos sus negocios en
la provincia a la importante sociedad The Alquife Mines &
Railway (que explotaba las minas de hierro del Marquesado de Zenete,
en la provincia de Granada), la cual, para la dirección de estos negocios
formó la sociedad Alhamilla Mining and Railway Co. Ltd.
En 1908 el precio de venta de la mina, ferrocarril y
cables aéreos de Alhamilla fue de 400.000 ptas., según la prensa local
(Gaceta Mínera de Almería, 1-l0-1908, p. 9).
El 7 de octubre de 1905 The Alquife Mines and
Railways Co. Ltd., línea Sierra Alhamilla a Almería, solicita la supresión
de la explotación de la línea, con la correspondiente protesta por parte
de los alcaldes de Almería, Huércal de Almería, Pechina y Viator por el
cierre de la línea, y perjudicando a los municipios por donde pasa.
El 21 de julio de 1934 pasa a la Jefatura de explotación del Estado.
Desde el cese de producción de las minas el ferrocarril no funciona y
sufre un deterioro que dificulta su hipotético funcionamiento.
Durante la Guerra Civil española se acabó de dar el puntillazo con el
desmantelamiento de las vías, utilizando las traviesas para calentar a
las tropas, hasta que llegó su ocaso.
En la actualidad el ferrocarril está totalmente desmantelado. De dicho
ferrocarril sólo se pueden observar la estación de sierra Alhamilla en
ruinas, la explanación de las vías y los pedestales de los puentes.
El puente del río Andarax se dividió en varios puentes para la
comunicación de dos calles de Almería capital (San Juan Bosco y Poeta
Paco Aquino).
Sobre las estaciones intermedías sólo queda la de Pechina que
actualmente es propiedad privada. Del material rodante, locomotoras y
vagones, se desconoce su final.
El ancho de vía es de 91,4 m, igual que el del ferrocarril de Soller en
Mallorca. El material móvil estaba compuesto por cuatro locomotoras 020
T, fabricadas por la casa alemana Arnold Jung de Jungenthal.

Los coches de viajeros, aunque en menor número, disponían de 2a y 3a
clase, su rodadura estaba formada por ejes, con ruedas de radios. Los
vagones en donde se transportaba el mineral de hierro, estaban formados
por vagones de bordes medios, de madera, algunos de ellos con garita para
los guardafrenos.
La formación de los trenes era de locomotora y seis vagones de mineraL En
algunos viajes iban intercalados un coche de viajeros en tres ocasiones,
tarde, mediodía y mañana.
Sobre el transporte de viajeros, no fue muy boyante, a medida que pasaban
los días descendía el pasaje, hasta su total cierre.
Su trazado, de 17 km, comenzaba en la estación del Chorro hasta la estación
de Pechina, siguiendo hasta llegar al río Andarax, que cruzaba por un
puente de hierro, para llegar a la estación de Huércal de Almería,
desde esta estación a la de Almería iba en paralelo a la vía del
Ferrocarril del Sur de España (Linares - Almería).
La línea estaba construida en un 50% entre
trincheras, y tres puentes sorteaban las dos ramblas y el río Andarax.
Carecía de túneles. Sus estaciones fueron cuatro, las dos de los
extremos eran las más importantes del recorrido (Pechina y Huercal de
Almería). Estaban formadas por un pequeño edificio de pasajeros y dos vías
de cruce para los trenes.
Las estaciones del Chorro y Almería eran grandes, la del Chorro era un
edificio principal con puente giratorio, cochera, aguada y cargadero del
mineral. La de Almería contenía lo mismo que la estación antes
mencionada, pero además con carro transversal para el cobertizo de
carruajes y reparación de vagones del mineral.
Ésta es, a grandes rasgos, la descripción de este pequeño ferrocarril,
que el 90% de los almerienses desconocen.
Junio 1998.
|