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Asociación
de Amigos del Ferrocarril de Almería |
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| Enseñando la vía del viejo ferrocarril minero Lucainena-Agua Amarga Texto y fotos: ASAFAL 7 de octubre de 2000 |
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El pasado día 7 de octubre de 2000, coorganizado por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería (ASAFAL) y el Departamento de Historia del Instituto de Estudios Almerienses (IEA), y con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Lucainena de las Torres, ha tenido lugar un itinerario titulado: Enseñando la vía. Historia y Ecología: Recuperación de antiguos trazados ferroviarios como Vías Verdes en el ámbito Almeriense.
La actividad ha sido coordinada por
Amparo Martínez Sampedro, Jefa del Departamento de Historia del IEA, y
por Antonio Aguilera y Domingo Cuéllar, miembros de ASAFAL. Asimismo,
además de la presencia de los autores citados, se contó con la
colaboración del profesor de la Universidad de Almería, Andrés Sánchez
Picón, especialista en temas de historia económica y estudioso del
proceso minero; en su haber cuenta también el ser el autor del prólogo
de la primera edición del año 1994. De igual modo, el alcalde de
Lucainena de las Torres, Juan Herrera Segura, estuvo presente a lo largo
de todo el recorrido. El traslado de los asistentes se realizó desde
Almería en tres pequeños autobuses, que acercaban a los excursionistas a
los puntos marcados por los coordinadores para realizar las explicaciones.
![]() Soberbio estribo del puente de la Rafaela (Los Olivillos) Una vez superada la divisoria de la autovía, se asciende en dirección a Lucainena, por Níjar, para volver a localizar el trazado en Rambla Honda, desde donde prosigue paralelo a la rambla de Alías. Aquí ya ha cambiado el paisaje, y de los campos abiertos y ligeras elevaciones del Campo de Níjar, se pasa a la estribaciones montañosas e importantes barrancos que necesitan ser salvados por el ferrocarril a través de imponentes obras de fábrica. Los excursionistas hicieron la siguiente parada en el puente de la Rafaela, privado en la actualidad del tablero superior metálico, pero que mantiene su magnífico esplendor y su altivez salvando a gran altura la rambla de Alías. Se localiza junto a la cortijada de Los Olivillos, y en sus proximidades se encuentra el cortijo de las Tejas, que en su paisaje de hondas raíces moriscas ofrece al visitante una noria de tipología árabe.
La última etapa del recorrido se
realiza, ya en Lucainena de las Torres, con la visita a la batería de
hornos de calcinación y el conjunto de instalaciones de carga y
transporte ubicados al oeste de la población. En este punto, el profesor
Sánchez Picón realizó una introducción del contexto internacional del
ciclo de la minería del hierro, que impulsó la fuerte demanda del
mineral no fosforoso de las sierras almerienses para los altos hornos
ingleses. El cambio tecnológico de los años veinte y la competencia de
otros enclaves marcaron el final de la actividad extractora. Seguidamente,
y acompañados del material entregados a los asistentes, José Antonio Gómez
y José Vicente Coves, glosaron la imponente variedad de las instalaciones
mineras, que cubren varias fases y ocuparon toda la ladera norte del Cerrón
de Lucainena y montes aledaños. Todo este patrimonio, se reivindicó por
parte de los guías, debe ser puesto en activo a semejanza de otras
actuaciones realizadas en otros focos mineros de la península. ![]() D. Juan Herrera, alcalde de Lucainena de las Torres, se dirige a los asistentes para agradecer su presencia. La interesante jornada concluyó con una breve parada, en el camino de regreso a Almería, junto al impresionante muro del llamado “Pantano de Isabel II”. Su construcción, según explicó el profesor Sánchez Picón, data de 1845 y se levantó con un sistema escalonado de sillería caliza de gran solidez. El objetivo de esta empresa, de iniciativa privada, era poner en regadío un amplio lote de tierras en el Campo de Níjar, pero esta finalidad fue irrealizable debido a la colmatación por lodos de la cuenca de recepción, ubicado en una confluencia de ramblas en la cerrada de los Gaitanes. Almería, octubre de 2000
La Compañía Minera de Sierra
Alhamilla, participada al 50 % por los industriales Ramón de la Sota y
Eduardo Aznar, construyó a partir de 1894 un ferrocarril de vía
estrecha, 0,75 metros, entre Lucainena de las Torres y Aguamarga, punto en
el que se hacía el embarque de mineral. El coste total de la construcción,
incluidos vías, instalaciones y embarcaderos, se elevaba hasta los 3,5
millones de pesetas de la época, promediando unas 100.000 pts por kilómetro.
El trazado salvaba, especialmente en su parte superior, algunas ramblas y
barrancos que precisaron de puentes metálicos de gran envergadura, como
los casos de la Rafaela y el Molinillo. Los perfiles del trazado, en
sentido descendente entre Lucainena y Aguamarga presentaban una pendiente
media de 15 milésimas, no superándose en ningún caso el 25‰. RESEÑA
BIBLIOGRÁFICA DE La primera edición de este libro
se realizó en 1994. Era un interesante proyecto, propiciado por el
Departamento de Historia del Instituto de Estudios Almerienses, que
pretendía hacer una recopilación del importante bagaje histórico
relacionado con las explotaciones ferroviarias de la provincia de Almería.
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