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Las
notas a pie de página se han incluido en el propio texto en letra
pequeña de color azul, entre paréntesis, con su numeración original.
A MODO DE JUSTIFICACIÓN
Los motivos que me han llevado a preparar
este trabajo referido a la salida ferroviaria de Almería por levante, son
varios, pero puedo concretarlos en dos puntos: primeramente, mi vinculación
profesional con el mundo ferroviario que me aporta tanto el interés
propio de todo lo relacionado con él, como una amplia visión sobre sus
características. En segundo término, la selección del tema responde a
la vigencia que el mismo tiene hoy en día en esta provincia, produciéndose
en el conjunto de la sociedad y de la clase política almeriense un denso
debate sobre la viabilidad de una reapertura de esta comunicación.
El tema es apasionante, y de vital
importancia para la economía y el porvenir de la provincia. Almería, a
menudo, ha demandado un mejor trato en el concierto de las
infraestructuras de¡ transporte nacional y regional; siempre se ha
sentido como una hermana pobre que no ha podido disfrutar del desarrollo
económico de otras regiones. Históricamente la unión ferroviaria
Andalucía Oriental - Región Levantina, materializada en las provincias
de Almería y Murcia, ha sido argumento de los defensores de un desarrollo
mutuo de ambas regiones. Actualmente esa comunicación ferroviaria está
rota: un viaje en tren desde Almería a Murcia obligaría recorrer 721
Km., cuando por carretera hay apenas 220 Km. Pero no hemos de olvidar que
ese enlace ferroviario ha existido hasta una fecha muy reciente, en que la
línea fue suprimido por la Administración Central (1.
El 30 de Septiembre de 1.984, el Consejo de Ministros procedió, con
efectos de 1 de Enero de 1.985, a suprimir el servicio de viajeros y
mercancías en 1.507 Km. de vías férreas de 21 líneas de la red
nacional. Entre ellos hay que incluir los 161 Km. del trayecto Guadix -
Almendricos, salida única de Andalucía y Almería a Levante)
Cuando surgió el ferrocarril en España, a
mediados de¡ siglo XIX, lo hizo más con un espíritu de explotación de
un sector determinado -el minero-, que como expectativa de desarrollo de
la región. Almería, como importante zona de producción minera, con
prontitud se planteó el proyecto de tener un ferrocarril que pusiera en
comunicación los centros de explotación con los puntos de exportación y
transporte. La minería fue, pues, un factor determinante para el
nacimiento del ferrocarril en esta región. Aún hoy en algunas fuentes de
información se insinúa que el mantenimiento de la línea Linares - Almería,
la única que queda en la provincia, se debe al rendimiento de las minas
de hierro del Marquesado.
Almería presenta, de esta manera, dos
causas tradicionalmente argumentadas, para la construcción de
explotaciones ferroviarias en su suelo: la salida al levante y la
explotación de su riqueza minera.
El periódico «El Ferrocarril», publicado
en Almería en las postrimerías del siglo XIX de forma Discontínua
argumentaba la necesidad de la conexión levantina en estos términos: «
12) porque abrevia la comunicación con la riquísima zona de Levante; 22)
porque facilita sus rela- ciones terrestres, (por Alicante y Valencia) y
marítimos, (por Águilas), con Cataluña, el gran centro productor de la
Península; 39) porque asimismo acorta la distancia con Francia y el resto
de Europa por Alicante, Valencia, Barcelona y Port-Bou; y 42) porque
teniendo estación en Moreda, sirve este punto de enlace con la línea de
Linares, favoreciendo nuestras comunicaciones con Madrid >>(2.
El Ferrocarril, 5 de Octubre de 1.898.)
La componente minera de la zona por donde
iba a transitar este ferrocarril aparece en un artículo de¡ mismo periódico,
con los siguientes argumentos: «... cuán acreedora es a la mejora la
comarca que había de beneficiar, por su situación geográfica, la
fertilidad de/ suelo y la inmensa riqueza minera de que dan testimonio
patente el argentino y ferruginoso suelo de Herrerías, los filones de
Almagrera, los abundantes criaderos de hierro de las sierras de Bédar,
Lubrín, Cabrera y otras, y el desarrollo a que está llamado la industria
fabril y comercial>>( 3. El Ferrocarril, 30 de
Agosto de 1.899, noticia tomado del periódico de la ciudad almeriense de
Cuevas de Almanzora El Minero de Almagrera)
LA LLEGADA DEL FERROCARRIL A
ESPAÑA
Con el camino iniciado con la revolución
industrial, algo más tardía en España que en el resto de Europa, llega
a nuestro suelo el proceso de transformación y rápida evolución de los
transportes en su conjunto, y entre los que sobresale el nacimiento y
posterior desarrollo del ferrocarril, el camino de hierro.
El primer ferrocarril que circuló en el
mundo fue de carácter minero, y lo hizo de Stockton a Darlington, a través
de unos 30 Km., inaugurados el 27 de Septiembre de 1.825: Inglaterra daba
un paso pionero en la carrera de la Revolución Industrial.
Los primeros intentos de introducir el
ferrocarril en España datan de los años 1.829 y 1.830, en la comarca de
Jerez, para el transporte del vino.
La llegada de personajes extranjeros que
vinieron a España a emprender negocios, pidiendo la concesión de líneas
férreas en nuestro suelo provocó la aparición de las primeras
disposiciones legislativas sobre ferrocarriles. Efectivamente, a mediados
de 1.844, el ingeniero francés Jacqueau Galbrun presenta una memoria
sobre la «utilidad práctica y política del camino de hierro de Madrid a
Cádiz», a la que acompaña una descripción general del trazado. (4.
Este ingeniero lanzó la idea de una desviación de la ramo principal que
llegase desde Andújar Jaén) hasta Almería, pasando por Granada, en
aproximadamente 260 Km. Desgraciadamente el ferrocarril sólo llegaría a
Almería 50 años más tarde y con las ciudades de Granada y Almería en
distinto eje ferroviario. WAIS, Francisco, Historia de los Ferrocarriles
Españoles. Pág. 46 y ss).
La Real Orden de 31 de diciembre de 1.844
del general Narváez es la primera ley ferroviaria española y en ella se
considera oportuno que los ferrocarriles se ejecuten por cuenta del
Estado; así las concesiones se otorgarían reservándose el gobierno la
facultad de adquirir el camino, concepto éste que se conocerá
posteriormente en términos ferroviarios como «rescate». De igual manera
el gobierno se atribuía la potestad de revisar las tarifas. También en
esta R.O. se estipuló el ancho de vía, que se fijó en 1,6716 m.(5
La elección de esta medido no es caprichosa, equivale a seis pies
castellanos. y que aún permanece en la actualidad 6
Con la Excepción de los 471 Km. de lo línea de Alta Velocidad Madrid -
Sevilla, inaugurado recientemente y que posee el ancho europeo de 1,45
m.).
Desde esta disposición ministerial
comienzan a prodigarse las solicitudes para la construcción de tramos
ferroviarios, y parece más cercano el momento en que España pudiera
contar con suficientes líneas férreas en explotación.
Aunque en términos reales la primera línea
del ferrocarril construida en España tuvo lugar en una provincia de
Ultramar, en concreto en Cuba en 1.837, los primeros pasos efectivos en el
territorio peninsular se sitúan en 1.848. El impulso definitivo se
produjo en la línea de 28,459 Km. de Barcelona a Mataró, cuya concesión
había sido otorgada el 23 de agosto de 1843, recibiendo el nombre de «Sociedad
del Camino de Hierro de Barcelona a Mataró», con un capital de un millón
de duros, repartidos en acciones de cien duros, equivalentes a dos mil
reales. En trazado sólo había dos obras de infraestructura de
importancia, el túnel del Mongat y puente sobre el Besós. la inauguración
tuvo lugar el 28 de Octubre de 1.848 y no se revistió del boato que
recibiría la inauguración del otro pionero, el ferrocarril de Madrid a
Aranjuez de 48,664 Km., realizada el 9 de Febrero de 1.851 y ensalzada con
la presencia de la reina Isabel 11 y el Gobierno en pleno, con Juan Bravo
Murillo al frente.
A partir de este momento proliferan las
inauguraciones de nuevas líneas férreas, hasta ir tejiendo poco a poco
una malla de comunicaciones ferroviarias de cierta consistencia. (7.
Véase en cuadro adjunto nº 1 las fechas de inauguración de los primeros
ejes ferroviarios).
Desde la misma fecha de la promulgación de
la R.O. de 1.844 se hacía necesaria la aparición de una ley General de
Ferrocarriles. Y tras sucesivos intentos y proyectos fallidos, bien por la
baja calidad de éstos o debido a los acontecimientos políticos, la Ley
General de Ferrocarriles fue aprobada el 3 de Junio de 1.855. Esta ley
supondrá el estímulo decisivo para la construcción
de las grandes líneas y la confirmación de¡ sistema radial, primando el
enlace directo con Madrid sobre los enlaces periféricos y transversales,
más próximos entre sí.( 8. Almería con el
paso del tiempo, será enormemente dañado por este concepto radial de los
redes de transportes. Uno de los
principales motivos del aislamiento de esta provincia porte de ahí, pues
debido a su situación periférico y a
la complejidad orográfica no consiguió incorporarse a los redes de
transporte nacionales, ni a los
interregionales). Esta Ley lanzó al país
a una frenética construcción de líneas provocada por la facilidad que
se dio a la afluencia de capitales extranjeros con ventajas substanciales
para los contratistas: garantías en caso de guerra, subvenciones del
Estado y exención de aranceles en la importaciones de material
ferroviario. De esta forma, el ferrocarril vino a apoyar la industria de
países europeos en detrimento de la industria nacional.
EL
FERROCARRIL EN ALMERíA
Esa era la situación
cuando comienzan a expandirse las concesiones y posteriores construcciones
ferroviarias por el conjunto de la geografía española. No obstante, su
distribución no fue equitativa ni espacial ni temporalmente.
La provincia de Almería
era una de las escasas zonas de España que no contaba con ferrocarril, ni
en construcción ni finalizado, en 1.865 (9.
Sólo Cuenca, Teruel, Cáceres, Salamanca, Orense y Lugo acompañaban a
nuestra provincia en su carencia de ferrocarril. Véase Historia del
Ferrocarril de España, 1843-1992. Revista del Ministerio de Obras Públicas
y Transportes, nº 400, julio-agosto 1 .992, pág. 14).
Efectivamente, una vez iniciada y completada una primera red ferroviaria
que consistía en trayectos de fuerte atractivo económico e indudable
viabilidad, era preciso acometer obras de menor importancia. El
ferrocarril debería llegar a zonas de dudosa rentabilidad, pero de
incuestionable valor social que sirviera de motor hacia el desarrollo económico:
Almería iba a ser una de estas zonas.
El estudio preceptivo
realizado en abril de 1.864 para el plan de ferrocarriles de esa fecha
contiene el proyecto de unir las ciudades de Murcia y Granada, atravesando
para ello el valle del río Almanzora, en el norte de la provincia de
Almería.
Asimismo, en el Plan
General de Ferrocarriles de 1.869 aparece el ferrocarril de Linares a
Almería, (10. Sobre la única vía
ferroviaria en funcionamiento en la provincia de Almería, véase NAVARRO
DE OÑA, Constanza. El ferrocarril Linares - Almería 1870, 1934. Almería,
1984)que completaba, como prolongación del
ferrocarril Madrid - Linares, la unión directa entre Madrid y las
provincias del sur, comprendidas entre las redes de Madrid a Cartagena -al
este- y Madrid a Córdoba y a Málaga -al oeste-.
Aún hubo un tercer
proyecto ferroviario conocido como Almería a Calasparra, que en algunos
medios figuró como Almería - Lorca. Este intento de línea férrea se
puede considerar como la genuina salida hacia el levante de esta
provincia. Partía de la capital en dirección este y atravesando los
campos de Níjar, se aproximaba a la costa a la altura de Garrucha, para
desde este
punto tomar dirección norte hasta la ciudad
murciana de Lorca, el proyecto completo seguía ascendiendo en el mapa
hasta Calasparra, estación de la línea Madrid -Alicante.(11.
Véase mapa anexo). No se nos escapa el
carácter estratégico para Almería de este proyecto frustrado de
ferrocarril.
EL
FERROCARRIL GRANADA - MURCIA, LA SALIDA AL LEVANTE
Más arriba hemos
dado cuenta de una propuesta de la comisión de Ingenieros de Caminos que
en 1.864 plantea la necesidad de un ferrocarril transversal que uniera las
regiones de Andalucía y el Levante. Evidentemente es una fecha tardía,
pero lo será aún más la de su realización completa.
Bien es cierto que
existía un antecedente en aquellos momentos, y éste era el ferrocarril
de Córdoba a Murcia por Zújar,(12. WAIS, F.
op. cit. pág. 434) que coincidía
parcialmente con la traza de la nueva línea en su parte orientaL En 1.870
se autorizan varias líneas, entre las cuales se encontraba la Murcia a
Granada por Lorca. Pero habría que esperar a 1.885 para que un inglés,
Ecimundo Sykes Halt, obtenga la concesión de¡ mencionado ferrocarril. A
la subasta de la misma, celebrada en Madrid el día 7 de marzo, no se
presentó más postor que el propio Sykes. La línea partía con un
presupuesto para su ejecución de 60.164.380,24 pesetas.
Como ocurrió en la
mayoría de los casos esta concesión fue transferida a una sociedad que
se constituyó a base de capital inglés y con domicilio en Londres. El
pliego de condiciones fijó el plazo de la concesión en 99 años contados
a partir de¡ momento en que se otorgara, así como el material motor, móvil
y las tarifas, fue aprobado con prescripciones por R.O. de¡ 6 de agosto
de 1.884.
Con fecha 13 de marzo
de 1 .876 se autorizó otra concesión de un ferrocarril entre Murcia y Águilas
por Lorca; el beneficiario sería Pedro Gómez Rubio. Como ambos proyectos
coincidían en el tramo de Lorca a Murcia, y después de varios traspasos
y prórrogas, una R.O. de 14 de marzo de 1.883 autorizó la transferencia
de dicha concesión a la «Sociedad Crédito General de Ferrocarriles»,
la cual construyó efectivamente el ferrocarril limitándolo al tramo de
Lorca a Alcantarilla inaugurado finalmente el 28 de marzo de 1.885.
También se produjo
una situación semejante en la concesión otorgada a Francisco de la
Guardia para la construcción de un ferrocarril de Lorca al puerto de San
Juan de las Águilas, realizada el 22 de diciembre de 1.874 y que fue
transferida el 12 de junio de 1.885 al señor Robert Robert. Este nuevo
concesionario realizó una modificación en el proyecto original que
supuso una sustancial mejora, ya que evitaba la duplicidad de recorrido en
el trayecto de Almendricos - Lorca. Así la línea definitiva acercará más
el puerto de Águilas a los trenes procedentes de¡ lado de Granada y
logrará aunar intereses en la construcción del ferrocarril.(13.
Datos tomados del libro «Trenes, Cables y minas de Almería». GÓMEZ,
J.A. y COVES, J.V. IEA 1993).
Después de todos estos cambios, la
primitiva concesión quedó limitada al trayecto Lorca Granada y la ya
referida sociedad británica se titulará «The Great Southern of Spain
Railway Company Limited» representada por George Higgins. Esto tuvo lugar
en 1.887 y Almería, por fin, pudo encontrarse en disposición de acoger
en sus límites el ansiado ferrocarril. Un periódico de la época se
expresó de¡ siguiente modo: «Vamos entrando poco a poco en el concierto
de los países civilizados».(14. La Crónica
Meridional, 26 de junio de 1.892).
Se iniciarían seguidamente las obras de
construcción de¡ camino de hierro. El primer tramo inaugurado, Águilas
- Almendricos el día 1 de abril de 1.890, no representó para Almería
una gran mejora, pero no hay que olvidar que por un escaso espacio de kilómetros
se adentraba en el este de la provincia al paso por el pueblo de Pulpí,
en su recorrido hasta el puerto murciano. A continuación se inauguró el
tramo comprendido entre Lorca y Almendricos, el 20 de julio de 1.890, ya a
las puertas de la provincia almeriense.
Por fin, en un diario almeriense se publicó
la siguiente noticia: «La Compañía concesionaria de los ferrocarriles
de Murcia a Granada por Lorca y de Diputación de Almendricos a Águilas,
tiene el honor de anunciar al público que desde el día 10 del mes
corriente admite en sus estaciones entre Lorca, Huércal y Águilas,
pasajeros y mercancías para ser transportados por su línea. Las tarifas
especiales para mercancías, así como la especial de billetes de ¡da y
vuelta a precios reducidos, valederos por dos días, se hallarán
expuestos al público en las estaciones» (15. La Crónica
Meridional, 11 de abril de 1. 891). Motivando la siguiente
reflexión de un periodista vecino: «La provincia de Almería, que por su
posición topográfica, tiene tantos puntos de contacto con la nuestra, se
beneficio en gran modo con este ferrocarril, el cual será aprovechado
ventajosamente para el transporte de mercancías y conducción de
viajeros, que hasta el presente es tan costoso como molesto.»(16.
La Crónica Meridional, 11-04-1891, tomado de El Diario de Avisos de la
ciudad de Lorca). La prensa de la época, vehículo de esperanza
para el desarrollo de los pueblos que el ferrocarril recorría, recogía
continuamente noticias, haciendo referencia a los horarios, e incluso
publicando artículos en los que se describen características de las líneas,
sus túneles, sus puentes, etc.
Una vez realizada esta inauguración, todo
parecía indicar que la finalización de la línea se llevaría a buen
puerto en breve plazo de tiempo. No fue así. Efectivamente pronto
comenzaron los problemas jurídicos entre el marqués de Loring, que
actuaba como contratista para la construcción de algunas secciones del
ferrocarril, y la sociedad «Great Southern». En mayo de 1.891 el
ingeniero jefe de la empresa del ferrocarril recorrió la línea «para
orillar las dificultades su gidas y colocar los asuntos en condiciones de
que los trabajos se puedan impulsar», y tras detenerse en Baza, «seguirá
hasta Granada, donde la compañía se propone acometer las obras muy
pronto, realizándolos por su cuenta, por haber anulado el contrato que
tenía hecho el marqués de Loríng para construir la línea desde Gor a
la capital arabesca». Más adelante el periodista nos aclara la situación:
«... de este rompimiento de contrato arranca el disgusto
entre dicho marqués y la empresa, siendo el verdadero origen del pleito
que sostienen, aunque se refiere a la sesión (17.
Sesión- trayecto o tramo comprendido entre dos estaciones) de
Huércal-Overa a Zurgena».
La preocupación por
la situación planteada se generalizó en las provincias afectadas, y rápidamente
se levantaron voces solicitando una resolución rápida al problema. Días
después se publica la siguiente noticia: «La prensa de Granada sigue
alarmada con las órdenes dictados por el juzgado del Campillo, a
solicitud del Sr. Don Jorge de Loring, para que se paren los trabajos de
la línea férrea para más adelante concluir que «no es necesario
investigar, como dice un apreciable colega, las causas que hallan motivado
el pleito ( ... ) En buena hora siga el pleito su tramitación, que los
tribunales de justicia den la razón a aquél que crean la tiene, pero no
sea esto causa nunca para que las obras de la línea en construcción se
paralicen»(18. La Crónica Meridional, 28 de
junio de 1891), siendo el ferrocarril de
Murcia a Granada, aboga el periodista, de vital importancia para las tres
provincias que recorre.
El acuerdo debió
producirse poco tiempo más tarde, ya que en junio del año siguiente la
prensa reseñaba que «están abiertas al público dos estaciones más del
ferrocarril en el territorio de nuestra provincia: las de Zurgena y
Almanzora de la línea de Murcia a Granada» (19.
La Crónica Meridional, 26 de junio de 1892).
El ferrocarril, a la
altura de 1892, se internaba con decisión en el interior de la provincia
de Almería, y aunque se trataba de una zona importante, no podemos obviar
su carácter periférico con respecto a la capital. A pesar de ello el
proyecto recibió todo el apoyo que merecía, como refleja el hecho de
aparecer en los periódicos de la época numerosas referencias de todo
tipo a la marcha de la construcción y puesta de explotación de esta línea.
Hasta tanto no llegara a la ciudad de Almería la ansiada línea -ya en
construcción en esas fechas- que la unía con la ciudad minera de Linares
(Jaén )(20. Véase NAVARRO DE OÑA, C.
op.cit. pág. 97 y ss.) , el trayecto ya
inaugurado de nuestro ferrocarril levantino, constituía una primera
salida ferroviaria al exterior de la provincia. Salida que se utilizaba en
combinación con otros transportes terrestres. En el mismo año se
constata el interés existente en el adecentamiento de la carretera de la
«media legua» que unía Almanzora con la capital para poder hacer uso
del tren (21. La Crónica Meridional, 20 de
julio de 1892); también se mejoró
notablemente el servicio de correos, sobre todo con Madrid, ya que las
sacas postales una vez embarcadas en Almanzora ascenderían hasta la
capital del reino por el trayecto Almendricos - Murcia y Murcia - Madrid (22.
La Crónica Meridional, 29 de julio de 1892).
El siguiente tramo
que se inauguró fue el de Almanzora a Purchena, de 20,106 Km., el día 10
de junio de 1.894, realizando el recorrido inaugural un tren arrastrado
por la locomotora «Baza», con el lógico ambiente de júbilo
generalizado entre la población «a la llegado del tren a las estaciones
de Cantoria, Fines, Olula y Purchena, los andenes estaban materialmente
atestados de gente, deseosa de presenciar el acto, reinando un gran
entusíasmo»(23. La Crónica Meridional, 14 de
junio de 1894.). El siguiente, e importante impulso, llevó el
camino de hierro a la población granadina de Baza. Almería completaba así,
en su parte norte, la línea férrea. La inauguración tuvo lugar el 16 de
diciembre de 1894, uniendo las ciudades de Purchena y Baza a través de
49,658 Km. Días después la prensa publicaba en un amplio espacio los
horarios de los trenes que recorrerían la línea desde Baza hasta Lorca.
Un tren en cada dirección, diariamente, invirtiendo un tiempo total en el
recorrido de cerca de seis horas.(24. La Crónica
Meridional, 21 de diciembre de 1894).
Todo parecía indicar que en un período
breve de tiempo se completaría todo el trayecto proyectado.
Desgraciadamente no sería así. Inexplicablemente las obras del
ferrocarril se detuvieron y la compañía concesionario se conformaría
con la explotación del tramo ya inaugurado renunciando a su prolongación
hasta Granada. Los años que siguen son un ejemplo de presión social
desde la tribuna que supone la prensa, para poder llevar a su realización
definitiva este ferrocarril. Continuamente aparecen en los periódicos de
la época, tanto de Almería como de Granada, artículos de opinión y
editoriales reclamando «el ferrocarril de Baza a Granada, aspiracíón de
cinco provincias, burladas por una compañía de la que huelgo el
calificativo» (25 El Ferrocarril, 8 de enero de
1898). Incluso el día 1 de junio de 1.898 el diputado por Guadix,
Marín de Bárcena, interpeló en el Parlamento al ministro de Fomento,
Gamazo, en la que le incitaba a solucionar la paralización de las obras
de dicho proyecto y a declarar efectiva la caducidad de la concesión
originaria de 1.885, ya que las prórrogas que se concedieron
posteriormente no hicieron efectivas ningún tipo de avance constructivo.
El ministro prometió tomar nota de la situación y solucionar el
problema.(26. El Ferrocarril, 4 y 8 de junio de
1898. En este último día aparece el discurso completo tomo del Diario de
Sesiones del Congreso).
En el mismo discurso hizo referencia el
diputado granadino a un hecho que sería decisivo para la realización de
la obra ferroviaria. Nos referimos a la división de la concesión de la línea
en dos partes: una de Lorca a Baza, ya finalizada, y otra de Baza a
Granada, que se transfirió a otra compañía. Efectivamente, a la altura
de 1.898 el ferrocarril de vía ancha en la provincia de Almería
presentaba dos líneas principales: una, la referida Baza-Lorca, que
atravesaba el norte de la provincia y estaba explotado por la «Great
Southern»; y la otra la de Linares Almería, que se concluyó por
esas fechas y estaba administrada por la «Compañía de Hierros del Sur».
La continuación de la construcción, ya en la provincia de Granada, del
ferrocarril desde Baza hasta la ciudad de la Alhambra suponía
ineludiblemente la duplicidad de recorrido, en una porte del mismo, con el
trazado del ferrocarril de Linares. Vista la evidencia, el director de la
«Compañía del Sur» Ivo Bosch, decidió adquirir los 55,843 Km. desde
Moreda a Granada, cuya construcción se llevaría a cabo entre 1.902 y
1.904.(27. El Ferrocarril, 21 de septiembre de
1898).
Con todo, la tan ansiada salida al levante
aún no había podido llevarse a cabo. Quedaban 51,859 Km. que separaban
Guadix y Baza, con lo que se creó una compañía al efecto para la
realización de este trayecto.
El 15 de marzo de 1.907 se inauguró el último
tramo pendiente, y a partir de este momento la red ferroviaria almeriense
dispuso de dos ejes de transporte por ferrocarril, uno de dirección
norte-sur y el otro de este-oeste. Dos ejes que han pervivido hasta 1.993,
uno en funcionamiento y el otro en desuso.
FERROCARRIL ALMERÍA -
CALASPARRA, UN PROYECTO FRUSTRADO
Anteriormente, dimos el trayecto propuesto para este ferrocarril, pero
nadie mejor que el primer presidente de la Junta Gestora del Ferrocarril
de Almería a Calasparra, el Sr. Alvarez de Sotomayor, para conocer los
avatares de este frustrado proyecto (28 El
Ferrocarril, 24 de septiembre de 1899). La historia de lo
acontecido en ese período es rocambolesca, aunque no muy diferente de lo
que solía ocurrir en la concesión de otras líneas férreas, sobre todo
cuando éstas no lograban ser lo suficientemente atractivas para conseguir
una fácil licitación en la subasta.
El presidente de la Junta Gestora de¡
Ferrocarril de Almería a Calasparra, denunció que el hecho de la
tardanza en sacar a subasta el citado ferrocarril, partía de la necesidad
de que el dueño de los estudios para su construcción, el Marqués de
Casa Loring, hiciese efectivo un depósito de 24 millones de pesetas,
imprescindibles para el acto de subasta. Se da la particularidad de que el
mismo Loring poseía el derecho de tanteo, con lo que posibles licitadores
se mostrarían esquivos en la puja, y ante esta situación el propio Marqués
recelaba de hacer efectivo el depósito. La situación, pues, estaba
bloqueada. Álvarez de Sotomayor conseguiría del entonces ministro de
Fomento, don Alberto Bosch, una subvención de 10. 150.000 pesetas, pero
el estallido de la Guerra de Cuba supuso un estancamiento en las
expectativas de este ferrocarril.
En octubre de 1.899 se produce una
sustitución al frente de la gestora del ferrocarril, para dirigirla
Francisco Ruiz Carrillo (29. El Ferrocarril, 11 de
octubre de 1899). La situación sigue siendo idéntica, y el
senador provincial Manuel Giménez hace unas declaraciones a la prensa en
las que aboga por una reforma de la ley de concesión, auténtico obstáculo
para la construcción del ferrocarril (30. El
Ferrocarril, 18 de octubre de 1899).
Ante esta situación la Junta Gestora
decidió dirigirse a Ivo Bosch para convencerle de que se presentara al
concurso de subasta y se quedara con la concesión de construcción del
ferrocarril. la prensa de¡ momento dio cuenta en los siguientes términos
de la entrevista celebrada entre el Sr. Bosch y el Presidente de la
Gestora: «Expuso el Sr. Ruiz Carrillo los deseos de la comarca de que el
hombre que realizara el ferrocarril de Linares a Almería, sea el que
construya también el de Lorca a esta capital, sacando del aislamiento a
los pueblos que está llamado a beneficiar, como sacó a los que atraviesa
la primera de las citadas líneas». Bosch contestó de manera tajante que
«en ningún momento solicitaría ser concesionario de ese ferrocarril si
los propietarios de los terrenos que haya que expropiar, no le otorgan
previamente el permiso necesario para ocuparlos cuando le haga falta para
el desarrollo de las obras» (31. El Ferrocarril, 22
de noviembre de 1899). Es decir, se pedía un imposible ya que el
tema de las expropiaciones de terrenos para el paso de los caminos de
hierro era un caballo de batalla de difícil solución y que solía
acarrear grandes retrasos en la construcción, y substanciales incrementos
en los presupuestos de partida de estas líneas.
Desde este momento el ferrocarril Almería
- Calasparra entraría más en el terreno de la utopía que en el de la práctica.
Esa sensación de impotencia que producen los fracasos se adueñó de los
almerienses que se miraban en el espejo de su vecino: «Envidiamos a
Murcia; pero es la nuestra una envidia noble, generosa, santa. ¡Lástima
que Almería no cuente entre sus fuerzas directoras, como cuenta la vecina
capital, con hombres de buena voluntad, de espíritu levantado, de sincero
patriotismo!».(32. El Ferrocarril, 2 de diciembre
de 1899).
CONCLUSIÓN
Como
se ha visto, de las tres líneas de cierta importancia proyectadas, se
llevaron a cabo dos, Linares - Almería de 242 Km. y Guadix - Almendricos
de 161, que aparentemente cubría las necesidades de la provincia de Almería.
Sin embargo, estos ferrocarriles, no sólo nacieron con dificultad, sino
que durante su explotación conocieron continuamente resultados negativos
y amenazas de cierre.
Esas dificultades de explotación no son
objeto de este trabajo, aunque es razonable pensar que los problemas han
surgido debido a la situación periférica y de abandono de una zona como
Almería.
La complejidad de la orografía hacía que
la línea presentara fuertes desniveles, con lo que la velocidad a
desarrollar y la carga a transportar necesariamente tendrían que ser de
escasa capacidad competitiva y su atracción disminuiría conforme
progresaba y se desarrollaba el enorme competidor del ferrocarril de este
final de siglo: la carretera. También influiría negativamente en la
explotación del ferrocarril el hecho de que el material, tanto en máquinas
como en vagones, fuera de escasa calidad y con unas prestaciones muy
inferiores al material rodante utilizado en las principales líneas de
España. Es más, solía ser material de desecho de esas grandes compañías,
que pasaba a estas líneas menores, imposibilitadas, por sus escasos
recursos económicos, de acceder a que máquinas más potentes y vagones más
cómodos recorriesen sus estaciones.
El cierre de la línea Guadix - Almendricos
se produce, como hemos referido más arriba, con fecha 1 de enero de
1.985, pero no supuso sólo clausurar al servicio un ferrocarril obsoleto
y de nula rentabilidad económica, sino provocar un corte longitudinal en
el Sureste y dando lugar a que dos regiones, Andalucía y Murcia, vieran
reducidos sus medios de comunicación terrestre a sólo uno: la carretera.
Tras la publicación en febrero de 1993 del
Plan Director de Infraestructuras (P.D.I.) (33.
Líneas del Tren, nº 58, 18 de marzo de 1993) la salida al levante
por ferrocarril de Almería se puede considerar una utopía, incluso
existen proyectos sobre una utilización ecológica de estos caminos
abandonados.(34. El País semanal nº 112, 11 de
abril de 1993)
Es lamentable ver cómo en la actualidad ni
la clase política ni las supuestas fuerzas vivas de esta provincia no
ejercen algún tipo de presión ni son capaces de analizar la situación
con un mínimo de seriedad ofreciendo propuestas concretas suficientemente
contrastadas que sirvieran para incluir esta salida al levante en el P.D.
I. La salida de productos hortofrutícolas, la conexión ferroviaria con
el puerto -también rota en la actualidad-, y la materialización de un
trazado ferroviario que se adecue a los tiempos venideros, podrían servir
como argumento para su inclusión en el citado plan; sería, sin duda, un
paso adelante en el futuro de esta provincia.
La apuesta de la Administración central en
el tema ferroviario parece reducirse a dos puntos concretos: Alta
Velocidad y Cercanías. Sin duda es el ferrocarril del futuro, ágil y rápido,
pero esto no evita, olvidando momentáneamente la obsesión por la
rentabilidad, que el ferrocarril regional e interregional tenga que
sacrificarse y pasar a ser pura arqueología, debe mantener también su
espacio vital.
Andalucía Oriental, Murcia, Galicia,
Asturias, Extremadura, Salamanca y otras, son zonas donde el ferrocarril
se encuentra en franco retroceso, zonas donde el Plan Director de
Infraestructuras no presenta ningún tipo de intervención (35.
El Ferrocarril en Extremadura está supeditado a la comunicación
internacional con Portugal) y zonas que por tanto deberían hacer oír
su voz ante la insensibilidad de la Administración.
Cuadro nº 1.
Principales ejes ferroviarios de España.
...
| TRAYECTO |
FECHA |
KILÓMETROS |
LÍNEA |
Madrid - Aranjuez
Aranjuez - Temblequ
Tembleque - Alcázar
Alcázar - Albacete
Albacete - Almansa
Almansa - Alicante |
10-02-1851
12-09-1853
12-06-1854
18-03-1855
17-11-1857
15-03-1858 |
28,459
52,412
46,998
130,595
79,529
96,509 |
Madrid a Alicante |
Madrid - Guadalajara
Guadalajara - Jadraque
Casetas - Zaragoza
Jadraque - Medinacelli
Medinacelli - Alhama
Alhama - Grisén
Grisén - Casetas |
03-05-1859
05-10-1860
01-10-1861
02-07-1862
04-02-1863
25-05-1863
10-08-1864 |
56,828
43,376
13,175
61,758
53,394
96,287
13,125 |
Madrid a Zaragoza |
Valladolid - Burgos
Sanchidrián - Valladolid
Burgos - Quintanapalla
Madrid - El Escorial
Quintanapalla - Olazagutia
El Escorial - Sanchidrión
Beasaín - Irún
Olazagutia - Beasaín |
25-11-1860
25-11-1860
25-07-1861
09-08-1861
13-07-1862
01-07-1863
18-10-1863
20-08-1864 |
121,094
97,537
16,286
50,295
147,753
100,691
58,274
47,472 |
Madrid a Irún |
Alcázar - Manzanares
Manzanares - Santa Cruz de Mudela
Santa Cruz de Mudela - Venta de Cárdenas
Venta de Cárdenas - Vilches
Vilches - Córdoba |
01-07-1860
21-04-1862
25-05-1865
08-07-1866
15-09-1866 |
49,245
41,717
25,935
29,596
145,825 |
Madrid a Córdoba |
Manzanares - Daimiel
Daimiel - Ciudad Real
Ciudad Real - Puertallano
Mérida - Badajoz
Puertollano - Almorchón
Magacela - Mérida
Almorchón - Magacela |
01-10-1860
14-03-1861
19-08-1864
20-10-1864
29-11-1865
21-08-1865
30-07-1866 |
21,480
43,975
40,015
80,562
118,043
67,969
48,472 |
Madrid a Badajoz |
Fuente: Elaboración personal a partir de WAIS,
F. op. cit.
Cuadro nº 2.
Principales fechas del nacimiento del ferrocarril en Almería.
| TRAYECTO |
FECHA |
KILÓMETROS |
LÍNEA |
Almendricos - Lorca
Almendricos - Huércal Overa
Huércal Overa - Zurgena
Zurgena - Almanzora
Almanzora - Purchena
Purchena - Serón
Serón - Baza |
20-07-1890
10-04-1891
30-06-1892
10-11-1893
11-06-1894
17-09-1894
16-12-1894 |
23,703
18,071
10,934
10,528
20,106
18,515
31,143 |
Lorca a Baza y Águilas |
Guadix - Almería
Estación de Baeza - Quesada
Moreda - Guadix
Alamedilla - Moreda
Huesa - Alamedilla
Quesada - Larva
Lacalahorra - Minas de Alquife -ramal-
Linares - Estación de Baeza
Huéneja Dólar - Minas del Marquesado -ramal-
Almería - Puerto de Almería -ramal- |
26-07-1895
15-10-1895
22-10-1896
18-04-1897
22-03-1898
15-03-1899
26-12-1899
15-10-1904
20-09-1916
01-08-1925 |
99,834
53,215
25,018
21,270
11,985
8,699
11,308
8,632
14,404
2,305 |
Linares a Almería |
Moreda - Deifontes
Deifontes - Albolote
Albolote - Granada |
14-01-1902
01-04-1903
02-05-1904 |
33,913
15,990
5,940 |
Moreda a Granada |
Guadix - Gor
Baza - Gor |
10-11-1906
15-03-1907 |
16,299
35,560 |
Baza a Guadix. |
Fuente:
Elaboración personal a partir de WAIS, F. op. cit.
Fuentes y Bibliografía.
La Crónica Meridional. Almería, 1891/1894.
El Ferrocarril, Almería, 1891/1901.
Gaceta de Madrid, 1885.
Boletín Oficial del Estado, 1984.
Líneas del tren, Madrid,1993.
El País Semanal, Madrid, 1993.
Bibliografía.
GÓMEZ MARTÍNEZ, José Antonio, y COVES NAVARRO, José Vicente: Trenes,
Cables y Minas de Almería. Instituto de Estudios Almerienses. Almería,
1994.
MARTÍNEZ DE VELASCO, Ángel, et al. Manual de Historia de España, nº
5: Siglo XIX. Historia 16. Madrid, 1990.
NAVARRO DE OÑA, Constanza: El ferrocarril Linares - Almería (1870 -
1934). Editorial Cajal. Almería, 1984.
Revista del Ministerio de Obras Públicas y Transportes: "Historia
del Ferrocarril en España (1843 - 1992)", nº 400, julio - agosto,
Madrid 1992.
WAIS SAN MARTÏN, Francisco: Historia de los Ferrocarriles españoles. Ed.
Nacional, 2ª edición. Madrid, 1974.
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